sábado, 19 de enero de 2008

Conversaciones en el bar

Muchos sábados (casi todos) mi padre y yo solemos ir a tomar el aperitivo a un bar. Siempre es el mismo bar, siempre nos sentamos en el mismo sitio y siempre nos encontramos con la misma gente. Me gustan estas salidas de mediodía porque no sé si es el ambiente "relajado" del establecimiento o la tranquilidad del fin de semana pero es el lugar donde discutimos muchos temas, nos desahogamos contando los problemas del día a día, reímos, recordamos... Es una costumbre que ya se ha convertido en ley. Hoy se unirá mi hermana (que vive en Cáceres) a esta reunión, aficionada también a estas conversaciones en el bar, y volveremos a casa con otro ánimo, como todos los sábados.

viernes, 18 de enero de 2008

Comida de mamá

Todos los días, antes de venir a la biblioteca, me paso por la casa de mis padres (a mi casa, como suelo decir también). Es una parada de dos minutos en la que casi siempre intercambiamos las mismas palabras. Una de las cosas que hablamos es lo que vamos a comer ese día (sí, no se extrañen, yo todavía como en casa de papá y mamá) y hoy serán boquerones fritos y algo de primero. A mí no es que me guste mucho comer pero los boqueroncitos frititos... ¿Quién puede reprimir la tentación? Y más aún si te encuentras el plato puesto en la mesa y hecho por mamá, es decir, comida casera. Ya estoy deseando que lleguen las tres.

jueves, 17 de enero de 2008

El mundo es un pañuelo

No sé muy bien de dónde procede este dicho popular de El mundo es un pañuelo que a veces utilizamos todos pero hoy la voy a usar para contar lo que ha pasado. He abierto mi correo, como todas las mañanas, y he visto un mensaje de un colaborador de Cádiz que ha escrito un informe para un Anuario de bibliotecas que estamos confeccionando desde la Fundación Alonso Quijano y que publicaremos en breve. En ese mensaje me dice que tiene una compañera que estudió conmigo en Granada... La verdad es que me he quedado a cuadros. ¿Cómo puede una persona saber que yo estudié en esa ciudad tan solo diciéndole mi nombre? Debía conocerme mucho, claro. Ya le he contestado preguntándole quién es y cómo sabe que soy yo. Me tiene intrigada para todo el día. Y es que El mundo es un pañuelo, ¿verdad?

miércoles, 16 de enero de 2008

Los blogs y los amigos

Hoy escribo un poco más tarde y es que a veces mientras no me tome un café no soy persona. Pero ya he ido a la cafetería, me lo he tomado y vuelvo repuesta. Al entrar en mi correo he visto la chispa de esta mañana. Mi amiga Emi me escribe, con letras mayúsculas y fondo rosa fluorescente, para preguntarme cómo se puede acceder a los comentarios de este blog y cómo puede escribir alguno de esos comentarios. Me ha hecho ilusión que mis amigos lean lo que escribo cada mañana (aunque sean chorradas) y que quieran aportar sus opiniones o experiencias parecidas. Al final va a ser que esto no sólo es un vicio para el que escribe sino para los que leen esos escritos... Qué bien.

martes, 15 de enero de 2008

El placer de ir a trabajar

Mi biblioteca es bastante grande, tiene tres plantas flotantes y comunicadas entre sí con techos muy altos. Esto hace que en invierno (y con la temperatura que hace aquí, sobre todo en enero) sea poco menos que un congelador cuando entras a las ocho de la mañana. Pero no, no es así en realidad, porque todos los días, una hora antes de que lleguemos los empleados del ayuntamiento, una persona se dedica a encender la calefacción. De esta forma, cuando entro en la biblioteca con chaqueta, bufanda y guantes (soy muy friolera) este espacio está calentito, y se está de a gusto... Entonces me siento en mi silla, rodeada de libros y con mi ordenador encendido para poder "conectarme" con el mundo, ¿no es un lujo venir a trabajar así? ¿No creen que me pagan por disfrutar con lo que hago?