domingo, 3 de febrero de 2008

Mi cuchara de 75 pesetas

Hoy, aunque es domingo, me he levantado más temprano de lo normal. Lo primero que he hecho, como siempre, es poner la radio para escuchar el programa de Pepa Fernández, que estaba haciendo una entrevista sobre los robos en los centros comerciales. Me ha venido a la cabeza la historia de uno de esos robos que hice hace años. Les cuento: yo vivía en Madrid cuando salió la plaza de bibliotecario en Azuaga, que quería conseguir. Un compañero brasileño me dijo que robando un cucharilla de café de un centro comercial me daría suerte en el examen. No soy supersticiosa pero le hice caso (por si acaso) y me fui a El Corte Inglés, a la sección de menaje del hogar. Me acerqué a las cucharillas, y las miraba, y las tocaba, mientras me entraba un sudor frío por todo el cuerpo. Por fin, después de no sé cuanto tiempo, cogí una de ellas (valía 75 pesetas) y la metí en el bolsillo de la chaqueta. Salir de ese Corte Inglés con el corazón latiéndome a toda velocidad fue una de las cosas más díficiles que he hecho nunca. Ahora, esa cuchara la tengo como oro en paño y es la que utilizo para tomar mi café o desayunar, también hoy, recordando siempre cómo lo pasé aquel día en Madrid.

viernes, 1 de febrero de 2008

¿Calendario de vida para leer?

Esta mañana me han entregado un montón de cartas sin abrir. Una de ellas contenía el Anuario del libro de la revista Delibros. Aparte de que me ha hecho mucha ilusión ver la publicidad de la revista Mi Biblioteca en una de sus páginas, me ha gustado recibirlo para ver las novedades editoriales, sobre todo en literatura infantil y juvenil. Y es que hoy voy a empezar a pedir libros de este tipo para hacer algunas de las reseñas en nuestra revista Mi Biblioteca. Me encanta hojear esos libros nuevos y leerlos como si fuese una niña o una jovencita, aunque muchos piensen que es una literatura menor y que leer ese tipo de literatura no se corresponde con nuestro calendario de vida... Ya estoy deseando tenerlos entre mis manos.

jueves, 31 de enero de 2008

La alegría de la huerta

Cada quince días cambian las señoras de la limpieza en la biblioteca. Las nuevas que me he encontrado hoy al entrar a trabajar ya las conocía de alguna vez anterior y me he alegrado al verlas porque, sobre todo una de ellas, es la alegría de la huerta. Desde que te ve llegar te saluda con palabrotas-piropo con los que no puedes evitar desternillarte de risa. Hablamos del frío que hace hoy y ella me enseña su barriguilla para demostrarme que la friolera soy yo mientras sigue vociferando con ese vocabulario castizo que hace honor al refrán extremeño que dice: quien no diga jacha, jigo y jiguera no es de mi tierra. Escuchar a esta mujer cuando aún no estoy muy despierta y empezar a reír desde las ocho de la mañana es lo que yo quisiera para todo el año. Qué pena que sólo sean dos semanas...

miércoles, 30 de enero de 2008

Pasaportes de la lectura

La Junta de Extremadura ha distribuido entre las bibliotecas públicas de la comunidad unos Pasaportes de la lectura. Son chulísimos. Se trata de un proyecto dirigido a jovencitos que tendrían que leerse catorce libros muy conocidos para ir rellenando su pasaporte como si de una visita a distintos países se tratara. Todos los bibliotecarios (y profesores) sabemos que es muy difícil "convencer" a los adolescentes para que lean. Pero hoy me he propuesto hablar con los dos institutos que hay en Azuaga y llevar a cabo esta actividad. No sé si lo conseguiré, pero es el reto que me he propuesto esta mañana y si logro persuadir por lo menos a diez jóvenes ya me sentiré muy satisfecha.

martes, 29 de enero de 2008

Afán de perfección

Como ya habré comentado en otra entrada de este mi blog, desde la Fundación Alonso Quijano estamos confeccionando un anuario de bibliotecas españolas que pronto verá la luz. Se trata de un trabajo amplísimo que lleva detrás muchas horas de dedicación, y de desesperación. En mi caso, y sobre todo en estas últimas semanas, por mi afán de perfección he llegado a ver todo negro, no veía el final del túnel como se suele decir. Estaba bloqueada e incluso pasaba por alto los ánimos de mis compañeros Raúl, Salva y Belén (que para eso somos un equipo). Pero anoche, echando un vistazo a todo el material que se publicará, se iluminó la chispa en mi cerebro, y todo lo que antes veía como un problema pasó a ser una gran satisfacción. Ni que decir tiene que esta mañana me he levantado con otro ánimo, claro...