domingo, 24 de febrero de 2008
El amigo invisible
Ayer fuimos al campo todos los amigos. Hace un tiempo hicimos el juego del amigo invisible y ayer nos entregamos los regalos. Había que escribir un pequeño texto que insinuase quién es el que regala. Yo escribí algo relacionado con la chispa para dar pistas a mi amiga Elena, a la que le compré un torso para colocar sus joyas. Ella lo leyó y pensó en la chispa de la Coca Cola. Qué bien, confundir mi chispa de cada mañana con esa otra chispa, la de la vida. Ese era mi objetivo con este blog.
viernes, 22 de febrero de 2008
Historias de miedo
Me preguntan las señoras de la limpieza si nunca he tenido miedo en esta casa. Se refieren a la casa de la cultura donde, al fondo del todo, se encuentra ubicada la biblioteca. Es una casa nobiliaria, gigantesca y con muchos recovecos y escondrijos. Yo nunca he pensado si he tenido miedo o no, será porque después de tanto tiempo trabajando aquí esta es como mi segunda casa. El caso es que ellas sí me confirman que pasan miedo cuando entran por la mañana temprano, que oyen crujidos y que piensan que de cualquier sitio puede salir alguien. No he podido controlar la risa mientras ellas me dicen que no me ría, que esta casa es un misterio y algún día me puede dar un susto. Les he contado que, para susto, el que se llevó hace tiempo una señora de la limpieza también cuando al abrir la puerta de una de las salas se topó con un brazo colgando. Han gritado y todo, hasta que les he aclarado que se trataba del brazo de un maniquí que tenía la profesora de corte y confección y que el día anterior habían colocado de esa forma algunos niños que salieron de la biblioteca para asustar a esta mujer, que les reñía por comer pipas en el pasillo. Ni que decir tiene que los niños consiguieron su objetivo. En fin, seguiré esperando a que esta casa del terror me dé un sustito...
jueves, 21 de febrero de 2008
Mi teléfono móvil
Esta mañana he olvidado el teléfono móvil en casa. Cuando lo he buscado en los bolsillos de la chaqueta y en mi bolso y no lo he encontrado me ha dado un poco igual. Pero luego he pensado, ¿y si por casualidad me llama algún familiar por algo urgente?, ¿y si me llama algún colaborador de la revista o del anuario?, ¿y si...? Vaya, que me he puesto algo nerviosa. Así que con el conque del y si he vuelto a mi casa en busca de este aparatito que, entre otras muchas cosas, sirve para llamar por teléfono (y eso que el mío es lo mínimo despachable en el mercado, sin radio, sin cámara de fotos, etc., etc.). No saben la tranquilidad que me ha entrado ver mi dichoso telefonito encima de la mesa, junto a mi agenda y demás. ¿Será que me estoy volviendo movildependiente? ¡Qué horror!
miércoles, 20 de febrero de 2008
Irreprimible tentación
Mucha gente cree que los bibliotecarios pasamos el día sentados, leyendo libros y periodicos (ya quisiéramos algunos, ¿verdad?). De hecho, en más de una ocasión me han preguntado si aquí no me aburro y me dan conversación pensando que de esa forma ayudan a pasar estas tediosas horas. Por eso (y porque no tengo tiempo) no suelo leer libros en la biblioteca. Pero hoy no he podido reprimir la tentación de traerme de mi casa el libro de Nieves Concostrina que estoy leyendo y que ya estoy a punto de terminar. Se titula Polvo eres. Son historias de muertos escritas con tal humor que me tienen enganchadita. Así que, aunque sea escondida entre las estanterías, hoy leeré en la biblioteca, y acabaré el libro.
martes, 19 de febrero de 2008
Ofertas vacacionales
La mayoría de los mortales estamos deseando que lleguen las vacaciones para descansar, como es lógico. Tengo una amiga, Marta, que suele enviar mensajes muy sutiles con ofertas vacacionales que si reservásemos ahora nos servirían para ahorrarnos bastante dinero. Estas ofertas son para el verano. Y es que el año pasado fuimos de vacaciones 20 personas, 20 amigos. Fue un viaje colmado de risas, robos y olvidos, emociones, discusiones, llantos, carreras... ¿Se imaginan a 20 personas corriendo los 400 metros lisos en una estación de ferrocarril extranjera a punto de perder el tren? Españoles tenían que ser, oímos decir. Pero no me extraña que Marta envíe estos correos porque en la mente de todos está el deseo de volver a compartir juntos tantas aventuras y desventuras que, desde luego, sirvieron, si no para descansar físicamente, sí para desconectar de la rutina y, sobre todo, para unirnos y entendernos mucho más que antes. Bienvenidas sean esas ofertas que habrá que estudiar con detalle.
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