martes, 22 de abril de 2008
Día 23 de abril
Bueno, como ya es archiconocido, mañana, 23 de abril, Día Internacional del Libro, presentamos el Anuario de Bibliotecas Españolas 2008 en la Biblioteca Nacional. Y como ya es archiconocido también, a mí me cuesta muchísimo hablar en público. Raúl, que también hablará, dice que después de tanto trabajo esta presentación es como una celebración, y no le quito la razón (cuánta rima, qué emoción...). Y en mi familia me dicen que ya debo estar acostumbrada. Qué fácil es decir esto. Lo que estoy haciendo ahora es preparar "mi parte" aunque en el fondo sé que no me va a servir de nada porque casi nunca miro el papel sino que improviso. Pero por lo menos, teniendo un esquema delante de mí, parece que todo es más fácil. En fin, ya les contaré.
lunes, 21 de abril de 2008
Chica de prácticas
A partir de hoy vendrá una chica de prácticas a la biblioteca. Pertenece a un grupo de alumnos de un curso de informática de la Junta de Extremadura y estará aquí hasta el 28 de mayo. No es que sea una egoísta pero reconozco que me viene muy bien que alguien me ayude, sobre todo en la informatización, que es una labor lenta y monótona. Y es que trabajar en soledad tiene sus ventajas pero tengo que admitir que a veces no viene mal algo de companía, aunque solo sea por poco más de un mes.
domingo, 20 de abril de 2008
Mi suerte en los concursos
Como ya saben todos los fines de semana intento escuchar el programa de Pepa Fernández. Es como una costumbre, levantarme y poner la radio para escuchar, y también "participar" en No es un día cualquiera. Digo lo de "participar" porque últimamente escribo bastante para concursar en El musiquero, en localizar el error en alguna canción, en los epitafios de Nieves Concostrina... Participo porque me hace ilusión, desde luego, pero nunca me toca nada. La verdad es que nunca me ha tocado nada, sólo una cesta de Navidad bastante cutre hace no sé cuántos años. Pero en el programa de Pepa Fernández mira que pongo interés y hasta ingenio, y nada. En fin, me conformaré pensando que por lo menos acierto el error o el intérprete de la canción. Algo es algo.
viernes, 18 de abril de 2008
Mi maceta
Esta noche ha llovido en Azuaga, qué bien. El agua siempre es bienvenida. Cuando he visto que puede seguir lloviendo me he acordado de mi madre, que saca las macetas al patio para que se rieguen (digo yo...). En mi casa no tengo macetas, bueno, sí, tengo una de plástico porque me da mucha pena que se me mueran. Pero mira por donde hace unas semanas mi amiga Anadeli, que es bióloga y le gustan mucho las flores, nos regaló una maceta a toda la pandilla. Me gustó mucho pero reconozco que en mi caso es un cargo así que, para que no se me vaya, todos los días la riego un poquito, le quito las hojas mustias, le hablo, la coloco donde hay más luz..., y hoy la he sacado al patio, como hace mi madre, a ver si se espabila un poco más. Esta maceta es la prueba de fuego: si se me muere con tantos mimos ya sí que no tendré otra maceta en toda mi vida.
jueves, 17 de abril de 2008
La puerta del coche
Para circular por el pueblo tengo un coche pequeñito pero que va muy bien. Hace ya tiempo que la puerta del conductor, mientras está el coche andando, se abre (no del todo ¿eh?) y se queda como si estuviera mal cerrada. Siempre tengo que tirar de ella desde dentro y cerrarla bien. Ya lo llevé al mecánico y éste me hizo una chapucilla para ver si así evitaba cambiar la cerradura. Pero no sirvió de nada. Si antes se abría cada media hora por ejemplo, ahora se abre cada minuto, así que he optado por dejarla medio abierta hasta que vuelva a ir al mecánico para cambiar el aceite y demás. Pues bien, esta mañana estaba yo parada en un semáforo y oigo que me pita el coche que tenía detrás. Miré el semáforo y aún estaba en rojo así que me fijé en el retrovisor y vi que el que me pitaba me hacía gestos avisándome de que tenía la puerta medio abierta. Le he dado las gracias y he tirado de la puerta para cerrarla. Cuando se ha puesto el semáforo en verde he salido muy despacito y casi rezando para que no se abriese la puerta de nuevo y el de atrás me tomase por tonta. Y qué alivio cuando más adelante he tomado una calle distinta a la suya y lo he perdido de vista. Pero, desde luego, esto me sirve para espabilarme y no ser tan dejada con el coche si no quiero que me vuelvan a "llamar la atención" por mi puerta...
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