miércoles, 7 de mayo de 2008
Trabajar en el Caribe
Ya va haciendo calor aquí. Normalmente pasamos del jersey a la manga corta en dos o tres días, y en invierno pasa igual, se pasa rápidamente de la manga corta al jersey. Para remate, la biblioteca está rodeada de cristales y el sol de da directamente desde que sale hasta que se pone por lo que trabajar aquí puede ser muy parecido a hacerlo en un invernadero. Esta mañana he entrado y las señoras de la limpieza me han preguntado que cómo puedo aguantar aquí (y eso que eran las 8). Yo no he podido responder y sólo he sonreído porque, la verdad, ahora es cuando yo estoy a gusto en esta biblioteca, sin nada de frío. Lo peor todavía está por llegar, cuando en verano se alcancen los 40º y sin aire acondicionado, pero ahora..., ahora es como trabajar en el Caribe.
martes, 6 de mayo de 2008
Libros fuera de su sitio
Todos los que trabajamos de cara al público en una biblioteca sabemos que existen varios tipos de usuarios. En una biblioteca municipal destacan, entre otros, las señoras que piden siempre libros de un mismo autor o autora, los abueletes que quieren libros con letra grande o aquellos usuarios que solicitan sólo las novedades que van apareciendo en el mercado. También los hay de los que revuelven mi mesa buscando no se sabe muy bien qué ahorrándose el trabajo de buscar en las estanterías, y miren que tenemos una estantería aparte de todas las demás con los libros más leídos, pero aun hay veces que me dicen que "no tenemos nada". Así que ayer hice una prueba: dejé varios libros que no son novedad en mi mesa para ver si por la tarde se prestaban y... ¡Sí! Esta mañana he llegado y, menos uno, todos los libros que dejé se han prestado. Esto sí que es una buena táctica para desempolvar algunas obras que hace meses que no se mueven y que en su tiempo eran muy leídas. A partir de ahora, los libros, en mi mesa.
lunes, 5 de mayo de 2008
Solo falta un mes
Esta mañana, cuando he fichado en el ayuntamiento, me he encontrado con un compañero de trabajo que me ha dicho: Conchi, ya solo me queda un mes. Estaba muy contento porque el mes que viene se jubila después de más de 40 años trabajando aquí. Casi me ha dado envidia, pero no por la jubilación sino porque he pensado en la cantidad de tiempo libre que tendrá este señor a partir de ahora para hacer lo que quiera y me he imaginado lo que haría yo: pasear, viajar, leer, dormir... Aunque también he pensado que hoy por hoy no sería capaz de "jubilarme", de dejarlo todo y dedicarme sólo a descansar. Así que esperaré la módica cantidad de 25 años para cambiar de vida...
domingo, 4 de mayo de 2008
Día de la madre
Hoy es el Día de la madre. Yo no estoy muy a favor de que se regalen cosas muy caras este día pero sí me gusta que mi hija lo recuerde, aunque sea con un beso. En el colegio siempre hacían alguna manualidad para regarla el primer domingo de mayo y todas esas cosas las tengo guardadas. Pero hoy me ha regalado una rana masajista. Sí, es una rana con cuatro patas terminadas en bolas que funciona con pilas y sirve para dar masajes, ¡con lo que a mí me gustan! Me ha hecho mucha ilusión, además de por su utilidad por el detalle de haber buscado ese regalo, pensar en qué me gusta y comprarlo con sus ahorrillos. Es para celebrarlo ¿no?
viernes, 2 de mayo de 2008
Quién me mandaría meter la mano
Anoche hice una pizza en el horno de mi casa. Es una de las pocas cosas que sé hacer: precalentar el horno, quitarle el plástico a la pizza y esperar a que se haga. Qué sencillo ¿verdad? Pues no es así. Cuando metí la pizza en el horno ya caliente me quemé el dedo anular de la mano izquierda al rozarlo con las resistencias al rojo vivo. Me eché vinagre rápidamente (era lo que tenía a mano) y no llegó a salir la ampolla. Pero esta mañana me duele que ni se imaginan, y eso que es una quemadura de unos dos centímetros solamente (qué debe ser cuando algunas personas se queman parte de su cuerpo en algún accidente...). Creo que a partir de ahora utilizaré los guantes para el horno, que para eso están (y desde aquí se lo aconsejo a todos) o, mejor, encargaré las pizzas por teléfono a la pizzería, desde luego.
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