jueves, 5 de junio de 2008

En la variedad está el gusto

Hace unos días que sólo ceno fruta, pero no una manzanita o una pera y ya está, no. Ahora me ha dado por mezclar cosas, es decir, hacer una especie de macedonia. Yo, que no tomo fruta casi nunca, por no decir nunca, ahora compro manzanas, peras, fresas, sandía, ciruelas, kiwis... Y como las manzanas no me gustan mucho las hago zumo con la licuadora. Así que cada noche, en un cuenco, hago una mezcla diferente, y está buenísima. Se tarda bastante en trocear y demás pero merece la pena y se lo recomiendo. Además, ¿no dicen que la fruta es buena para la salud? Esta noche toca piña, fresas, kiwi y zumo de naranja. Ummm...

miércoles, 4 de junio de 2008

Curso en Villafranca

Dentro de un ratito me voy a Villafranca de los Barros, un pueblo que está a 80 km de aquí. Allí asistiré a un curso para bibliotecarios en el que nos darán algunas pautas para llevar a cabo actividades de animación a la lectura gracias a un convenio entre la Diputación y la fundación Germán Sánchez Ruipérez. Me hace ilusión este curso porque tengo ganas de ver a mi amiga Flori (de Peñaranda de Bracamonte), a Isidoro (mi jefe técnico) y a algunos de mis compañeros que hace tiempo que no veo, aunque no sé muy bien ni quienes ni cuántos vamos. Además, también me servirá para desconectar un poco de la rutina diaria...

martes, 3 de junio de 2008

Más valor que el alcoyano

A mí siempre me ha gustado muchísimo conducir. De hecho, cuando me saqué el carné con 18 años, recuerdo que ese día fui la mujer más feliz de la tierra. Y más tarde, cuando me compré mi primer coche y venía e iba sola a Madrid los fines de semana me encantaba. Creo que esa afición la ha heredado mi hija, a la que hace tiempo que enseñé a conducir en el campo (pero sin pasar de segunda, ¿eh?). El domingo por la tarde estuvimos las dos otra vez haciendo prácticas con el coche, y lo hace muy bien, pero se ha enganchado de tal manera que no deja de darme la lata porque quiere volver a conducir. He de decir que no sé si será porque a mí me gusta mucho pero me alegro de que mi hija, con 11 años, tenga ese interés por aprender a manejar un coche, aunque reconozco que tengo más valor que el alcoyano...

lunes, 2 de junio de 2008

Sevilla tiene un color especial

Ya hace muchos años que voy a Sevilla un día al mes, un sábado, y nunca ha dejado de sorprenderme la alegría de esa ciudad y el salero de los sevillanos. Son únicos. Antes de ayer estuve allí con mis padres y me llamó la atención la profesionalidad de los camareros del bar donde desayunamos. Era un bar muy pequeñito y tras la barra había cuatro camareros que en cuanto te ven poner el pie en la entrada ya te están dando los buenos días y preguntándote a grito limpio si quieres café, tostada, mollete... y antes de que te puedas acomodar ya tienes todo servido. Además, mientras estás desayunando te distraes con las conversaciones entre estos cuatro hombres que no paran de meterse unos con otros (en plan broma ¿eh?) con esa gracia que caracteriza a la mayoría de los andaluces. Desde luego que todos los desayunos, en toda España, deberían ser iguales que en Sevilla, seguro que comenzaríamos el día de otra manera, ¿no creen?

domingo, 1 de junio de 2008

Licor de zarzamora salvaje: el desenlace

Como dije ya volvieron Emilita y "el niño" de Cracovia. El viernes por la noche llegó Emilita al bar con una sorpresa: cantando la canción de la Zarzamora traía una botella en la mano (aquí tienen la foto de la botella), justo de licor de zarzamora. Se había enterado de la broma cuando llegó aquí y leyó mi blog. Entonces rebuscó en su bodega (en la que debe haber de todo) y encontró esta botellita de un licor hecho en el Jerte (encima extremeño...). Nos contó que en Cracovia preguntó a los guías cómo se traducía zarzamora en polaco. Los guías no tenían ni idea, sólo conocían bien el Vodka. Entonces movilizó a todos los que iban en su grupo de excursión (más de 200 personas) para que encontrasen ese licor tan preciado que le habían encargado. Por lo visto buscaron y rebuscaron y lo único que encontraron fue licor de cereza, que TODOS compraron pensando que sería tan bueno como el de zarzamora. Pero aquí, en el bar, nos obligó a dos amigas (Deli y Marta) y a mí a beber un vasito de licor de zarzamora, y ¡ay de ti como intentases irte sin tomar la última gota! Creí que me quemaba la garganta y todo el aparato digestivo. Bueno, creo que eso sirvió como venganza...




La pegatina de "Bienvenidos a Cracovia" la había pegado Emilita...