domingo, 22 de junio de 2008

Amaya Bolinaga

Anoche salimos a dar una vuelta Agustín y yo. Él vino a pasar el fin de semana y como los demás amigos estaban de boda o no podían quedar tuvimos tiempo para hablar largo y tendido hasta las tantas en una terracita. Una de las cosas que comentamos fue, cómo no, este mi blog y me dio la idea (que le agradezco porque yo no había caído) de hablar de Amaya Bolinaga. Si ustedes se han dado cuenta es la persona que siempre, ya pueda llover o tronar, escribe algún comentario en mi blog o en el de Raúl. Para todo tiene conversación, incluso más extensa que nuestras propias entradas. Algunas veces hemos comentado Raúl y yo que ella podría crear su propio blog pero parece que le gusta más escribir en los nuestros. Además de saber que siempre va a estar ahí para plasmar su opinión sobre cualquier cosa o para desahogarse con las suyas, creo que ya se ha convertido en un complemento de estos dos blogs que casi nacieron al mismo tiempo. Así que, ya digo, hoy la chispa es para Amaya, por su constancia. Se lo merece ¿verdad?

viernes, 20 de junio de 2008

Adiós al cole

Hoy acaba mi hija el curso, y la primaria. En septiembre entrará en el insti así que hoy es el último día que pisa el colegio. Está muy ilusionada porque al final de la mañana les entregarán a todos los niños de 6º un diploma y luego comerán juntos un bocadillo, chuches, refrescos... (Un buen manjar, como ven). Será como una despedida puesto que el año que viene, estos niños que han estado juntos desde pequeños, se repartirán entre los dos institutos que hay en Azuaga. Yo iré, sin falta, a ese acto de entrega de diplomas que a ella le hace tanta ilusión, como si ya fuera muy mayor...

jueves, 19 de junio de 2008

Regalo de la mañana

Anoche me di cuenta de que había perdido una pulsera que siempre llevo puesta. Me la regalaron por mi 40 cumpleaños mis compañeros de la Fundación Alonso Quijano, Belén, Raúl y Salva. La busqué por todos sitios pero no la encontré. Qué disgusto. Y el problema es que no sabía cuándo la había perdido, si había sido por la mañana en la biblioteca, en la cafetería, por la calle, en el coche... El caso es que en mi casa no estaba. He dormido hasta mal y todo deseando llegar a la biblioteca para buscarla aunque sabía que sería difícil encontrarla en un lugar que pisa tanta gente. Pero cuando me he levantado y he ido al baño la he visto allí, rebujadita en el suelo tras el inodoro. No se pueden imaginar qué alivio me ha entrado, qué descanso. Me ha alegrado el día entero porque ha sido como si me la regalasen de nuevo.

miércoles, 18 de junio de 2008

Bola "milagrosa"

Hoy escribo mucho más tarde de lo habitual y es que se me ha estropeado el ordenador de la biblioteca desde donde suelo escribir todas las mañanas. He probado con otros ordenadores pero no podía acceder a este apartado. En fin, menos mal que mi amigo Raúl me ha dado la fórmula para poder escribir desde otro lugar.

Ayer llegué agotada de Mérida no sé si por el calor que hacía o porque me tocó hablar muy tarde, a las cinco de la tarde, hora taurina. Así que cuando llegué a casa le pedí a mi hija que me diera un masaje con la rana masajista que me regaló el día de la madre y con una bola que también me compré hace unos días. Se trata de una bola de plástico con pinchitos que sirve, como ya digo, para dar masajes. Nos lo enseñaron en el gimnasio y es una maravilla. Mi hija accedió a darme ese deseado masaje (haciéndome chantaje, claro está) con esta bola "milagrosa" y reconozco que me recuperé bastante y quedé muy relajada. Por lo visto la recomiendan para los problemas de espalda y todo. Hoy intentaré convencerla de nuevo para que me dé otro de esos masajes (que casi los da como una experta) y que te ponen en forma aunque tenga que darle otro a ella a cambio, que también le gustan mucho...

martes, 17 de junio de 2008

Jornada en Mérida

Bueno, hoy tampoco me puedo entretener mucho en escribir en este mi blog. Ahora mismo me voy a Mérida (últimamente viajo más que la maleta de la piqué) a unas jornadas para bibliotecarios. Esta vez no voy de oyente sino que hablaré sobre el Anuario. Espero que la gente no se aburra mucho escuchándome. Intentaré que eso no ocurra. Hasta luego...