martes, 8 de julio de 2008

Apagón

Llevamos dos o tres días con apagones de luz en casi todo el pueblo que suelen durar una hora más o menos. Esta mañana, cuando me he levantado, no había luz así que he llegado al baño, he encendido una radio que tengo después de palpar todos los botones, he abierto los grifos porque una ya sabe dónde están, he distinguido el champú del gel por el tacto (menos mal que son botes de diferente tamaño y forma), he cogido el albornoz al tanteo y cuando iba a salir de la ducha casi me caigo porque no he calculado bien dónde estaba el suelo. Pues bien, después de tantos apuros y una vez que ya me había sentado para hacer mis ejercicios de cuello, ha venido la luz... No he podido evitar sonreír porque después de todo ducharse a oscuras tiene su chispa y, además, pensaré que así también se ahorra energía.

lunes, 7 de julio de 2008

Cala de Mijas

Hay personas a las que les gusta el verano para levantarse más temprano, con la fresquita, y dar un paseo o realizar las tareas de la casa para así tener todo hecho cuando llegue el calor a media mañana. A mí, sin embargo, me encantaría estar en la cama hasta las tantas y sobre todo en verano, que me acuesto mucho más tarde. Digo todo esto porque los lunes es más difícil levantarse y hoy es uno de esos días que cuesta abrir los ojos. Pero esto no impide que piense en mi chispa de esta mañana. El sábado salimos los amigos y hablamos de las vacaciones. Al final este año no podremos hacer un viaje como el del verano pasado así que hemos pensado en otro más cerquita y que podamos ir todos. Hemos encargado a Agustín, nuestro amigo de Fuengirola, que busque dos casas en la Cala de Mijas para la semanita de vacaciones de toda la pandilla. Como Agustín no pudo venir el año pasado y este año tampoco podría, iremos en "su territorio" para poder estar todos juntos, es decir, 24 personas. Claro que, como también tenemos en Málaga a esa "otra pandilla", asidua a este mi blog, estas vacaciones pueden ser la oportunidad para vernos todos, todos, todos.

viernes, 4 de julio de 2008

Ande yo caliente, ríase la gente

Ayer bajó mucho la temperatura aquí, en Azuaga. Para mí incluso hacía frío. Vine a trabajar con una camisa de manga larga que no me sobró en toda la mañana pero los pies los tenía heladitos porque traía chanclas. Hoy hace menos frío pero he vuelto a venir con camisa de manga larga, con chaqueta y con zapatos de invierno. No me vuelve a pasar lo de ayer, que se me quedaron los dedos congelados. No sé si la gente me mirará con cara rara o pensarán que estoy enferma, pero yo qué a gusto estoy tan abrigadita. Eso sí, tengo las chanclas en el coche, por si luego hace calor. Pero mientras, ande yo caliente, ríase la gente...

miércoles, 2 de julio de 2008

Ya llegó el 14

Ya tenemos en las manos el nuevo número de la revista Mi Biblioteca para corregir los posibles fallos. Ayer me lo envió Raúl en pdf y estuve ojeándola por encima para ver cómo ha quedado. Siempre que la recibo es como abrir un regalo y, a pesar de que ya es el número 14, me encanta leer página por página, artículo por artículo (aunque ya los tengamos más que releídos), llegar hasta el final y cerrarla tras las correcciones para verla más tarde ya impresa. Es la misma sensación e ilusión que si fuera el primero...

martes, 1 de julio de 2008

Bibliopajarería

No sé si he comentado alguna vez que la biblioteca está rodeada de cristales y que el sol, desde que sale, pega en esos cristales, por lo que venir a trabajar en verano es como sentarse en el interior de un invernadero. A veces pienso que el arquitecto debía ser escandinavo y no tenía conocimiento de las temperaturas que se pueden alcanzar aquí en esta época de año. El caso es que los únicos cristales que se pueden abrir están muy altos y siempre tienen que venir dos obreros con una escalera para abrirlos y así impedir que nadie muera de asfixia. De vez en cuando, por esas ventanas abiertas, se cuela algún pajarito pero lo de ayer (y creo que hoy vamos por el mismo camino) fue exagerado. La biblioteca parecía una pajarería y cada uno cantando de una manera diferente ni les cuento. Se desorientan porque no saben dónde está la salida y aquí me tienen corriendo por toda la biblioteca intentando espantarlos hacia el techo para que encuentren la ventana y puedan salir. Hoy he entrado a trabajar y el ambiente es parecido a lo que debe ser la casa del conde Drácula pero en lugar de murciélagos volando lo que hay son pajaritos. Creo que voy a dejar que correteen a su aire y se posen donde quieran, así tengo nueva compañía...