miércoles, 13 de agosto de 2008

Un mal sueño

El post de hoy no es que sea una verdadera chispa, pero en cierto modo sí. ¿Alguna mañana no se han sentido aliviados cuando han despertado tras un mal sueño? Pues eso es lo que me ha pasado hoy a mí. Estaba soñando que había aparcado el coche en el campus universitario de Badajoz porque quería hablar con un profesor (que no tengo ni idea de quién es) para encargarle un artículo para Mi Biblioteca. Cuando entré en no sé qué facultad me encontré con un grupo de actores que estaban ensayando una obra de teatro. Yo les preguntaba por el despacho del profesor pero no me hacían ni caso, era como si no me viesen. Por fin encontré ese despacho y hablé con el profesor, que se enrollaba muchísimo y yo me puse nerviosa porque se me hacía tarde y debía volver a Madrid, que era donde vivía según este sueño. Cuando salí del despacho a toda prisa no encontraba mi coche por ningún sitio, no me acordaba de dónde lo había dejado. Para colmo me topé con una vuelta ciclista y por poco no me atropellan... En fin, que pocas veces me he alegrado tanto de que suene el despertador como esta mañana.

lunes, 11 de agosto de 2008

La feria

Acabo de recoger la revista de feria de Azuaga y he estado ojeando un poco las actividades programadas para esos días de fiesta que empezarán esta semana. Hay un montón de cosas: desfile de gigantes y cabezudos, suelta de vaquillas, verbenas, corridas de toros, etc. Serán días de estar en la calle a todas horas. En nuestra pandilla hemos pensado que lo mejor (para no cansarnos, que ya no tenemos 15 años) es irnos estos días al campo y venir al pueblo sólo a ciertas horas. Emilita tiene un cortijo gigantesco con piscina y todo, así que creemos que será allí donde pasemos las fiestas. Otra forma de disfrutar de la feria...

viernes, 8 de agosto de 2008

Al mando de los mandos

Dirán que soy una pesada con esto del calor y las altas temperaturas en la biblioteca pero es que justo ayer terminaron de instalar el aire acondicionado y es no sólo una novedad para mí sino para mis jovencitos, que vendrán a estudiar más "contentos". Ahora me encargo yo de los tres mandos a distancia de los tres aparatos que han puesto (creo que me tendré que comprar una especie de consola para estos mandos) y esta mañana, en cuanto he entrado en la biblioteca, he puesto en marcha dos de ellos. Como los niños pequeños cuando les dan un juguete nuevo, así estoy yo, encendiendo y apagando el aparato, subiendo la temperatura, bajándola... Bueno, lo que espero ahora es que no haya peleas entre esta juventud, que unos tengan más frío que otros y vengan a quejarse a la "dueña" de los mandos... Y es que, eso sí, la mejor animación a la lectura de este verano en esta biblioteca va a ser, cómo no, el aire acondicionado.

jueves, 7 de agosto de 2008

Un amor de Swann

Hace ya un tiempo que Ángel Esteban, colaborador de la revista Mi Biblioteca, escribió un artículo sobre Marcel Proust que publicamos en la sección de Bibliotecarios insignes de nuestra revista. Desde entonces tenía ganas de leer Un amor de Swann, de Proust, y por fin esta semana he aparcado todas las otras lecturas que tengo que hacer y me he dedicado, desde el lunes, al señor Swann. Ya estoy terminándolo y creo que de hoy no pasa. Qué literatura. Me está encantando, no solo por el argumento (una historia de amor y, sobre todo, de celos) sino por la forma en que está escrita, muy distinta a la mayoría de los best sellers modernos, que se venden como rosquillas...

miércoles, 6 de agosto de 2008

Cena bajo las estrellas

Una de las ventajas de vivir en un pueblo es que por las noches se ven las estrellas con mucha más nitidez que en una ciudad. Si a esto le añadimos el patio de una casa, a las doce de la noche, sin una sola luz que "deslumbre", sólo unos farolitos con velas pequeñitas, imagínense cómo se ven esas estrellas. Pues bien, eso hicimos anoche mi hija y yo, cenar contemplando el cielo durante bastante tiempo intentando descubrir dónde estaban las estrellas más conocidas, esperar a que apareciese una estrella fugaz, imaginar qué habría más arriba de todas ellas... No crean que estoy degenerando con el calor, es que hasta ahora no había descubierto lo que relaja mirar el cielo durante mucho tiempo por la noche (no sólo cinco o diez minutitos y se sanseacabó), en silencio y sin apenas luz. ¿Lo han hecho alguna vez?