Ya hace unos meses que mi ordenador de la biblioteca murió. Un día lo quise encender y no había manera. Por fin, el 27 de julio vinieron de la Junta para llevárselo y me dijeron el diagnóstico: se le había ido la placa base. Desde entonces trabajo con el portátil que todos los días llevo y traigo de casa, igualito que los estudiantes que suelen venir a la biblio. Después de mucho insistir preguntando dónde estaba mi ordenador y cuánto tiempo tardarían en arreglarlo, ayer me avisaron de que hoy lo traerían. Ya estoy impaciente, sobre todo porque a partir de ahora no tendré que cargar con el ordenador de un lado a otro y siempre pendiente de que no se me olvide. Lo espero como las familias esperan a sus hijos en Navidad, igual que en el spot, pero en este caso en octubre...
viernes, 2 de octubre de 2009
martes, 29 de septiembre de 2009
La importancia de la señalética
Este fin de semana lo he pasado fuera de Azuaga. Sí, romper con la rutina de vez en cuando ayuda a empezar la semana con las fuerzas renovadas. Y si encima en esas escapadas ves cosas que te hacen sonreír, mejor que mejor. Eso es lo que pasó el sábado, que entré en el baño de un bar y no encontraba el interruptor de la luz, hasta que por fin di con él, ¿y cuál fue mi sorpresa? Pues que ese interruptor estaba más que indicado, aunque de forma un tanto rústica, eso sí. No pude controlar la risa cuando vi la indicación una vez que ya había encendido la luz porque antes, a oscuras, era un tanto difícil, y si no miren la foto...
jueves, 24 de septiembre de 2009
Lo que hace un buen sueño
Como a la mayoría de los mortales, cuando uno se incorpora al trabajo tras las vacaciones lo que más cuesta es levantarse temprano, sobre todo a los que nos gusta dormir y hemos estado todo el verano levantándonos a eso de las 11 de la mañana. Creo que esta es la causa de que en los últimos días estuviese continuamente cansada y por la noche ya me costase hasta leer una página. Encima ya no duermo siesta porque me voy a dar un paseo después de comer. Así que ayer mi cuerpo ya me avisaba de que no podía más y me acosté a las 22:15. Esta mañana, cuando ha sonado el despertador a las 7:15 me hubiera gustado estar una horita más en la cama pero aún así me he levantado con mucho menos esfuerzo que estos días atrás, y ahora parece que estoy como una rosa. Bien se dice muchas veces eso de un sueño reparador...
martes, 22 de septiembre de 2009
El anillo de la eternidad
No suelo yo llevar anillos que sean muy aparatosos pero durante estas vacaciones me compré uno que me llamó la atención y que según los griegos representa el símbolo de la eternidad. Sí, es plateado con una espiral abierta. Venía muy contenta con mi nueva adquisición y como veía que nadie me decía nada yo misma lo enseñaba y explicaba lo que significaba el dibujo. La gente me decía que era muy mono pero no notaba en sus caras el entusiasmo que esperaba. Incluso en la casa de la cultura alguien me llegó a decir que vaya pedazo de moneda llevaba en el dedo. Ya dudaba de si para una vez que me compro un anillo de este tipo no había acertado y era poco menos que un adefesio. Pero como a mí me gusta me lo sigo poniendo todos los días. Pues bien, esta mañana, al recoger las llaves de la biblio, una compañera de trabajo se ha fijado en mi anillo de la eternidad y con mucha fogosidad ha gritado ¡qué original!, ¡me encanta!... Y ya me he puesto yo tan contenta.
viernes, 18 de septiembre de 2009
¿Pasará o no pasará?
Pelar la pava, menganito está hablando con cetanita, pasear la calle... ¿Quién no ha escuchado alguna de estas expresiones aunque sea sólo una vez? Yo sí las he escuchado bastante cuando una pareja está saliendo, vaya, que son algo más que amigos quiero decir. Pero hace unos días escuché una costumbre de lo más curiosa relacionada con el tema de las parejas que me hizo mucha gracia. A ver si a ustedes también. Me contaron que antiguamente, cuando el novio quería entrar en casa de la novia tiraba un garrote desde la puerta al pasillo y decía ¡Porra en casa! ¿Pasa o no pasa? Si el "suegro" recogía la porra eso significaba que ¡podría entrar en casa! Pero aih amigo, como vieses al padre de la nena recoger el palo dispuesto a tirarlo de nuevo a la calle sal corriendo de allí, que te mata...
¿Se imaginan esta escena hoy?
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