Este fin de semana he comenzado a leer un nuevo libro. Se trata de Dewey Lee Más Libros, pero no crean mis compañeros bibliotecarios que se trata de nuestro conocido Melvil Dewey, de los Dewey de toda la vida. Se trata de un gato que encuentran en el buzón de devolucines de una biblioteca, su nuevo hogar, y que logra, entre otras muchas cosas, calmar las asperezas que existían entre bibliotecarios y fidelizar clientes gracias a la amabilidad, la entrega y el cariño que va mostrando tanto ante trabajadores de la biblioteca como a usuarios. Un buen ejemplo a seguir aunque no tengamos que recurrir a los gatos en la biblioteca, sobre todo para los que somos alérgicos...
martes, 13 de octubre de 2009
martes, 6 de octubre de 2009
Un lustro desaparecido
Alguna que otra vez hemos publicado en la revista Mi Biblioteca noticias sobre la devolución de libros a bibliotecas tras varios años en manos de los usuarios. Cuando leía esas noticias me parecían curiosas y me llamaban la atención porque casi no entendía cómo podía ocurrir algo así, que una persona se retrasase años en devolver un libro. Pues bien, nunca se puede hablar. Ayer me devolvieron un libro que estaba prestado desde hace cinco años. Pero no crean que ha sido por dejadez y por falta de llamadas y cartas de reclamación, que han sido muchas y con las que mi usuario se hacía el longui. Ya lo daba por perdido y, encima, se trata de una obra descatalogada que no podía reponer. Claro que, contra estos "sucesos" topamos con la paciencia de los bibliotecarios... Este usuario moroso volvió a la biblioteca me imagino que creyendo que yo me había olvidado del libro, pero no fue así. En cuanto puso los pies aquí se lo reclamé pero, eso sí, pidiéndoselo por favor, contándole que estaba descatalogado y argumentando que ese libro era muy solicitado. No sé si sería remordimiento o un poquillo de vergüenza pero ayer vino con el famoso libro desaparecido.
viernes, 2 de octubre de 2009
Vuelve a casa, vuelve
Ya hace unos meses que mi ordenador de la biblioteca murió. Un día lo quise encender y no había manera. Por fin, el 27 de julio vinieron de la Junta para llevárselo y me dijeron el diagnóstico: se le había ido la placa base. Desde entonces trabajo con el portátil que todos los días llevo y traigo de casa, igualito que los estudiantes que suelen venir a la biblio. Después de mucho insistir preguntando dónde estaba mi ordenador y cuánto tiempo tardarían en arreglarlo, ayer me avisaron de que hoy lo traerían. Ya estoy impaciente, sobre todo porque a partir de ahora no tendré que cargar con el ordenador de un lado a otro y siempre pendiente de que no se me olvide. Lo espero como las familias esperan a sus hijos en Navidad, igual que en el spot, pero en este caso en octubre...
martes, 29 de septiembre de 2009
La importancia de la señalética
Este fin de semana lo he pasado fuera de Azuaga. Sí, romper con la rutina de vez en cuando ayuda a empezar la semana con las fuerzas renovadas. Y si encima en esas escapadas ves cosas que te hacen sonreír, mejor que mejor. Eso es lo que pasó el sábado, que entré en el baño de un bar y no encontraba el interruptor de la luz, hasta que por fin di con él, ¿y cuál fue mi sorpresa? Pues que ese interruptor estaba más que indicado, aunque de forma un tanto rústica, eso sí. No pude controlar la risa cuando vi la indicación una vez que ya había encendido la luz porque antes, a oscuras, era un tanto difícil, y si no miren la foto...
jueves, 24 de septiembre de 2009
Lo que hace un buen sueño
Como a la mayoría de los mortales, cuando uno se incorpora al trabajo tras las vacaciones lo que más cuesta es levantarse temprano, sobre todo a los que nos gusta dormir y hemos estado todo el verano levantándonos a eso de las 11 de la mañana. Creo que esta es la causa de que en los últimos días estuviese continuamente cansada y por la noche ya me costase hasta leer una página. Encima ya no duermo siesta porque me voy a dar un paseo después de comer. Así que ayer mi cuerpo ya me avisaba de que no podía más y me acosté a las 22:15. Esta mañana, cuando ha sonado el despertador a las 7:15 me hubiera gustado estar una horita más en la cama pero aún así me he levantado con mucho menos esfuerzo que estos días atrás, y ahora parece que estoy como una rosa. Bien se dice muchas veces eso de un sueño reparador...
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