lunes, 21 de enero de 2008

Cambiar el chip

Dentro de unos minutos me voy a Badajoz (150 km) a impartir el curso que comenté en una entrada anterior de este blog. Durará cinco días. Anoche mi amigo Raúl me decía que este curso me servirá para desconectar y volver con la cabeza más despejada. Tiene razón. Cambiaré el chip (aun sabiendo que mi cerebro no es una máquina) y aunque mi mente siga en tensión sí me servirá esta salida para romper con la rutina, conocer gente nueva, hacer amistades, cambiar de ambiente... Sí, de vez en cuando vienen bien estas escapadas, ¿por qué no?

domingo, 20 de enero de 2008

Como agua de mayo

Con este título no es que quiera decir que aquí está lloviendo (ni siquiera estamos en mayo) puesto que hace un día espléndido y despejado. Lo utilizo esta vez porque esta mañana, al abrir mi correo, me he encontrado con dos mensajes de suscriptores de la revista Mi Biblioteca preguntándome cuándo van a recibir la publicación. Los dos me dicen que están deseando verla. Es decir, que la esperan como agua de mayo. Es un lujo recibir este tipo de correos que nos recuerdan continuamente que no sólo al equipo de Mi Biblioteca nos hace ilusión tener cada número de la revista ya terminado en nuestras manos, sino que ilusiona a mucha más gente. Es una satisfacción, ¿verdad?

sábado, 19 de enero de 2008

Conversaciones en el bar

Muchos sábados (casi todos) mi padre y yo solemos ir a tomar el aperitivo a un bar. Siempre es el mismo bar, siempre nos sentamos en el mismo sitio y siempre nos encontramos con la misma gente. Me gustan estas salidas de mediodía porque no sé si es el ambiente "relajado" del establecimiento o la tranquilidad del fin de semana pero es el lugar donde discutimos muchos temas, nos desahogamos contando los problemas del día a día, reímos, recordamos... Es una costumbre que ya se ha convertido en ley. Hoy se unirá mi hermana (que vive en Cáceres) a esta reunión, aficionada también a estas conversaciones en el bar, y volveremos a casa con otro ánimo, como todos los sábados.

viernes, 18 de enero de 2008

Comida de mamá

Todos los días, antes de venir a la biblioteca, me paso por la casa de mis padres (a mi casa, como suelo decir también). Es una parada de dos minutos en la que casi siempre intercambiamos las mismas palabras. Una de las cosas que hablamos es lo que vamos a comer ese día (sí, no se extrañen, yo todavía como en casa de papá y mamá) y hoy serán boquerones fritos y algo de primero. A mí no es que me guste mucho comer pero los boqueroncitos frititos... ¿Quién puede reprimir la tentación? Y más aún si te encuentras el plato puesto en la mesa y hecho por mamá, es decir, comida casera. Ya estoy deseando que lleguen las tres.

jueves, 17 de enero de 2008

El mundo es un pañuelo

No sé muy bien de dónde procede este dicho popular de El mundo es un pañuelo que a veces utilizamos todos pero hoy la voy a usar para contar lo que ha pasado. He abierto mi correo, como todas las mañanas, y he visto un mensaje de un colaborador de Cádiz que ha escrito un informe para un Anuario de bibliotecas que estamos confeccionando desde la Fundación Alonso Quijano y que publicaremos en breve. En ese mensaje me dice que tiene una compañera que estudió conmigo en Granada... La verdad es que me he quedado a cuadros. ¿Cómo puede una persona saber que yo estudié en esa ciudad tan solo diciéndole mi nombre? Debía conocerme mucho, claro. Ya le he contestado preguntándole quién es y cómo sabe que soy yo. Me tiene intrigada para todo el día. Y es que El mundo es un pañuelo, ¿verdad?