domingo, 17 de febrero de 2008
Agua caída del cielo
Dice un refrán que quien pide agua en febrero ni es labrador ni es ganadero. Esto sería cierto si en invierno hubiese llovido, pero no es el caso. El agua que según el parte meteorológico debería llegar hoy a Azuaga no acaba de aparecer. Y ahora me acuerdo de algunos compañeros que tenía en Madrid, ajenos a la necesidad de lluvia que tienen agricultores y ganaderos en el medio rural y para quienes un día de agua era molesto e incómodo. Pero cuando se vive de cerca esta impaciencia por que vengan las deseadas lluvias que son vida para el campo, se llega a compartir esa necesidad y pides que ojalá llueva 24 horas seguidas 7 días a la semana. No es que esta sea una chispa de la manaña, y menos aún cuando ni siquiera chispea, pero habrá que pasar el día con la esperanza de ver cómo, por fin, viene ese agua caída del cielo.
viernes, 15 de febrero de 2008
Repaso de la semana
Durante toda la semana he ido anotando los comentarios que han ido haciendo varias personas sobre la biblioteca o sobre las actividades que se llevan a cabo. Hoy, leyendo todos esos comentarios no he tenido más remedio que pensar que este trabajo silencioso merece la pena. Aquí van algunos de esos comentarios:
- ¿Cuando me va a tocar a mí?, me decía una maestra que aún está esperando que vaya a su clase con el kamishibai.
- Para sacar una receta que he visto en un libro de ahí abajo, ¿tengo que pagar algo?
- Me he emocionado, fueron las palabras de una chica rumana cuando le hice el carné de la biblioteca.
- ¿Haces magia?, me preguntó al oído un niño de cinco años al terminar de contar un cuento.
- ¡Qué bien, libros de Sherlock Holmes!, fue la reacción de una chica de 4º de ESO durante una visita en grupo del pasado miércoles.
- No me gusta leer pero me he enganchado con un libro que tenías en la mesa y me lo he llevado a casa, me dijo una de las personas que atienden la biblioteca por la tarde...
¿No es para estar contenta?
- ¿Cuando me va a tocar a mí?, me decía una maestra que aún está esperando que vaya a su clase con el kamishibai.
- Para sacar una receta que he visto en un libro de ahí abajo, ¿tengo que pagar algo?
- Me he emocionado, fueron las palabras de una chica rumana cuando le hice el carné de la biblioteca.
- ¿Haces magia?, me preguntó al oído un niño de cinco años al terminar de contar un cuento.
- ¡Qué bien, libros de Sherlock Holmes!, fue la reacción de una chica de 4º de ESO durante una visita en grupo del pasado miércoles.
- No me gusta leer pero me he enganchado con un libro que tenías en la mesa y me lo he llevado a casa, me dijo una de las personas que atienden la biblioteca por la tarde...
¿No es para estar contenta?
jueves, 14 de febrero de 2008
El canto de los pajarillos
Todas las mañanas, cuando llego a la biblioteca y está amaneciendo, oigo el canto de algunos pajarillos. Es una maravilla estar sentada en mi sitio, esperando que el ordenador arranque y escuchar, como ruido de fondo, varios pájaritos dándote los buenos días. Hoy, además de los habituales, he escuchado el bub-bub-bub característico de una abubilla. Ya hacía tiempo que no la oía y me ha hecho mucha ilusión. Incluso se me ha escapado una sonrisa. ¿Se imaginan qué lujo es venir a trabajar así?
miércoles, 13 de febrero de 2008
Carnaval y tiempos pasados
He estado viendo algunas fotografías de los carnavales de Azuaga. Hay disfraces de todo tipo: Mortadelo y Filemón, Dráculas, toreros y mujeres de mantilla, payasos, viejos... Al ver a estos últimos me he acordado de mis abuelos y de las historias que me contaban. Me decían que las casas en el pueblo siempre estaban abiertas (los robos eran impensables), que con los vecinos existía una relación casi familiar, que se trabajaba muchísimo en el campo, en cuadrillas de hombres y mujeres, y que a la hora de comer todos se reunían para compartir no sólo la comida sino también preocupaciones y risas. Me encantaban esas historias, esa tranquilidad, esa unión... Lo envidiaba, y lo envidio.
martes, 12 de febrero de 2008
Baile, gimnasia y diversión
Desde que volvimos de las vacaciones de verano algunas amigas decidimos apuntarnos al gimnasio. Éramos cuatro personas: Emi, Deli, Marta y yo. Así, los lunes y miércoles hacemos gimnasia y los martes y jueves batuka. Comenzamos con muchas fuerza, incluso tenemos nuestras mochilas cargadas de aperos deportivos. Últimamente estamos faltando bastante y no me lo explico porque, sobre todo en batuka, nos reímos muchísimo. Cuando la monitora va hacia la izquierda, nosotras no hemos vuelto aún de la derecha, cuando alza los brazos y los baja, nosotras todavía no hemos reaccionado, cuando levanta la pierna derecha nosotras estamos bajando la izquierda... En fin, un desastre que nos hace reír y divertirnos además de mover el cuerpo. Hoy, como es martes, no podremos faltar a la cita, no solo porque debemos cuidarnos a partir de los cuarenta (qué mal suena esto) sino porque es una verdadera técnica de risoterapia. Se la recomiendo.
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