martes, 11 de marzo de 2008

Mi cafetera y yo

Alguna vez habré comentado que sin café no soy persona, así que todos las tardes me tomo mi café con una galletita. Ese café lo hago en una cafetera de dos tazas que ya tiene muchos años y a la que le tengo mucho cariño. Pues bien, de tanto darle golpes al embudito para tirar los restos del café se me ha abollado y cada vez que hacía un café nuevo se salía el agua por los bordes de la cafetera. Busqué durante unos dos meses un embudito nuevo y en las tiendas me decían que esa cafetera no existía (¿?). Por fin lo encontré en Ayamonte, nada más y nada menos. Qué contenta. Probé con mi nuevo embudo contemplando con los codos apoyados en la encimera cómo salía mi cafetito, pero la cafetera seguía perdiendo agua. Pensé que era la gomita que lleva junto al filtro, y le compré varias nuevas. Mi gozo en un pozo, también perdía agua. Ayer le compré un filtro nuevo, ya desesperada, y lo coloqué con la gomita y el embudito, cerré la cafetera con el mayor mimo posible y, ¿saben?, sigue perdiendo agua. Al final me tendré que comprar una cafetera nueva y desechar la que tengo, y es que no hay otra cosa peor que encariñarse con estas cosas...

lunes, 10 de marzo de 2008

Vísteme despacio, que tengo prisa

Vísteme despacio, que tengo prisa decía algún que otro protagonista de la Historia. Bien, pues eso es lo que he tenido que hacer esta mañana que, por ser lunes, se me han pegado las sábanas y he llegado al trabajo justo a las ocho para fichar (siempre llego antes). Y basta que tengas prisa para que todo vaya más despacio: el semáforo se pone rojo justo cuando llegas a él, delante tienes a un novato o novata que va como las tortugas, cuando lo adelantas te encuentras con otro coche que va a girar a la izquierda y debe dejar paso al que viene de frente... Pero por fin he llegado y hasta en el cuartelillo, donde recojo las llaves de la biblioteca, se han sorprendido de que llegase a las ocho, ¿será posible? Así que, cuando me he sentado en mi silla, he pensado, ¿merece la pena este estrés por no llegar dos minutos tarde? Pero creo que ese es uno de mis principales defectos, la puntualidad.

domingo, 9 de marzo de 2008

Día de elecciones

Por fin llegó del día 9 de marzo y no lo digo porque esté deseando ver quién gana las elecciones o saber si uno llegará a tener más escaños o menos que el otro en comparación con el 2004. Tampoco lo digo porque esté nerviosa para ir a votar (no tengo ninguna prisa, ya lo haré esta tarde). Si quería que llegase este día es porque por fin ya se terminaron lo mítines, los spots publicitarios de un partido o de otro, los debates cara a cara... Y, por supuesto, me gusta el día de hoy porque siempre que hay elecciones me divierte escuchar las anécdotas que ocurren en los colegios electorales: una señora que aparece en el censo como fallecida, un señor que lleva la fotocopia del DNI para no perderlo, una mujer embarazada que rompe aguas justo cuando va a votar... Veremos cuales han sido las anécdotas de hoy.

viernes, 7 de marzo de 2008

Detectives privados

Muchos pueden pensar que el trabajo de un bibliotecario en un pueblo es rutinario y aburrido pues parece que sólo estamos aquí para mandar callar como las ollas express, chis, chis, chis... o dar y recoger libros. Pues no es así. A veces nos encargan que hagamos algún trabajito de rastreo (muy parecido al de los detectives privados) para localizar datos, teléfonos, direcciones, precios de libros... Esto último es lo que me han pedido que haga ahora, buscar cuánto valen algunos libros de tirada muy, muy limitada y que sólo están al alcance de unos pocos bibliófilos. Ya he podido localizar el precio de dos de ellos pero me quedan otros dos, que se me están resistiendo un poco. Pero como a mí me gustan las cosas difíciles no me voy a rendir y encontraré esos precios como y donde sea. ¿Les parece esta una profesión aburrida?

jueves, 6 de marzo de 2008

Silla pintada

Hoy, cuando he llegado a la biblioteca, me he encontrado una silla con la palabra lobo escrita con tipex. Seguro que ha sido un niño o una niña la que lo ha hecho. Pero no crean que es sólo la silla la que está pintada. También está la pared de la sección infantil, que desde hace mucho tiempo se ha convertido en el auténtico diario escrito de la juventud (se pueden leer los amores y desamores de cada uno). Y lo malo es que se debe tener cuidado con reñir a estos niños porque detrás están papá y mamá. Me acuerdo que una vez un grupo de niños quitaron la manilla de una puerta. Yo logré coger a uno de ellos antes de que se escapase y le dije que la manilla tenía que aparecer lo antes posible o lo llevaría a los municipales. Al cabo de media hora llegó su madre con un séquito de vecinas y niños para insultarme (me dijo de todo lo que puedan ustedes imaginar) y a reñirme por el trauma psicológico que le había causado a su hijo con la amenaza de los municipales. Desde entonces no me he metido con ningún niño...