sábado, 12 de abril de 2008

Anuario de Bibliotecas 2008

Esta mañana me he levantado más temprano que otros sábados. Ya no podía parar en la cama porque estoy un poco nerviosa y es que hoy recibiré el Anuario de Bibliotecas 2008 que hemos hecho desde la Fundación Alonso Quijano. Raúl me lo envió ayer por MRW y me comentó que había quedado chulísimo. Son 460 páginas que, como ya saben, nos han llevado miles de horas de trabajo y, por supuesto, de ilusión. Así que estoy deseando tenerlo entre mis manos, verlo, releerlo... Será parecido a coger y tocar por primera vez a un hijo.

viernes, 11 de abril de 2008

Excursión

Esta mañana mi hija se ha ido de excursión a Madrid con todos sus compañeros de 6º curso. Estarán allí tres días. Aparte de algún que otro campamento de los scouts, esta es la primera vez que duerme fuera de casa con sus amigos, y tan lejos. Estaba nerviosísima preparando la maleta y su mochila llena de chuches. Me recordaba la primera excursión que yo hice cuando tenía 12 años. Fuimos a Granada y a Málaga y aquello fue como ir al extranjero, ¡y sin padres! Me acuerdo que me lo pasé en grande, desde por la mañana hasta por la noche. Espero que Ana vuelva con esa misma sensación.

jueves, 10 de abril de 2008

Mi botella de agua

Tengo en la biblioteca una botellita de agua que voy rellenando cada vez que se me acaba. La tengo escondida detrás de la pantalla del ordenador y, ¿saben por qué? ¿Será para que los usuarios no vean que de vez en cuando bebo agua? ¿Será porque me da vergüenza de mi botellita? Pues no, nada de eso. La escondo porque como lleguen las señoras de la limpieza (que siempre llegan una hora antes que yo) y la vean medio vacía, me la tiran a la basura. Y no saben ustedes la rabia que me da echar mano a mi botellita y no encontrarla. Entonces busqué una solución: he pegado en la botella un papel con un gran ojo dibujado (un ojo gigante) y una nota que pone No Tirar, y ha surtido efecto porque mi botella de agua, ya esté medio llena o medio vacía, aparece en su sitio, detrás de la pantalla de mi ordenador.

miércoles, 9 de abril de 2008

Como quien oye llover

La expresión que da título a esta entrada se suele utilizar en el lenguaje popular para referirnos a algo que es indiferente, frío o inexpresivo. Sin embargo yo la voy a usar hoy para referirme a lo agradable que es ese sonido, el de oír llover, el ruido del agua. De hecho me encanta escuchar la Música de los elementos, basada principalmente en ese tipo de sonidos relajantes. Y es que aquí ha estado lloviendo toda la noche y les aseguro que, acostada, ha sido un placer oír llover. Lástima que estos placeres últimamente no sean tan frecuentes.

martes, 8 de abril de 2008

Granada

Esta mañana la señora de la limpieza me ha contado que el sábado y el domingo estuvo en Granada de excursión. Estaba encantada con esa visita y me explicaba lo bien que se come allí, cómo son las tapas en los bares, lo bonita que es la Alhambra y el Generalife pero que, ¡cuanta gente! Yo la escuchaba atenta como si nunca hubiese pisado esa ciudad para así no quitarle protagonismo ni ilusión por lo que había visto y me estaba contando. Luego, cuando se ha ido, he recordado cómo era Granada cuando yo iba de pequeña y vivía en Vélez Rubio (más cerca de Granada que de Almería), lo bien que me lo pasé haciendo travesuras en el hospital Virgen de las Nieves cuando me operé de apendicitis, las horas y horas que pasaba en la Alhambra estudiando ya que, por despiste, renové el DNI como residente en Granada y la entrada era gratis; qué tranquilidad, qué paz, qué silencio... Es una satisfacción haber disfrutado de toda esa maravilla antes de que se masificase y, por supuesto, antes de que a Clinton se le ocurriera decir que la puesta de sol sobre la Alhambra es la más bella del mundo.