martes, 24 de junio de 2008

Los libros rollo

Últimamente llega un jovencito a la biblioteca casi al mismo tiempo que yo. Siempre viene con una mochila negra y se coloca en la parte de abajo, donde yo no puedo verlo. Es muy tímido pero todas las mañanas da los buenos días con una sonrisa preciosa (una especie en extinción, desde luego). Hoy, como bibliotecaria cotilla, he bajado para ver qué está estudiando ¿y saben lo que hace? Jugar con un ordenador portátil. Como en la biblioteca hay wifi, qué bien. Le he preguntado en qué curso está y me ha dicho que ha terminado 3º de ESO pero que ya no se preocupa de si aprueba todo o no porque esta harto de que lo suspendan por las faltas de ortografía. He intentado convencerle (o más bien persuadirle) de que ese problema se puede solucionar leyendo mucho pero con las lecturas obligatorias de este año parece que ha quedado más que satisfecho y escarmentado. Los libros son un rollo, me dice. No voy a insistir por ser el primer día que hablo con él pero haré lo posible por quitarle de la cabeza esa idea de libros rollo y lectura obligada.

lunes, 23 de junio de 2008

Los ruidos nocturnos

Como todos ustedes saben yo, siempre que puedo, duermo la siesta, y es que sin dormir bastante y sin café no soy nadie. Hoy, desde que me he levantado, estoy pendiente de que lleguen las 16 h. para acostarme. Les cuento el motivo: anoche no se me ocurrió otra cosa (casi nunca lo hago) que dormir con la ventana abierta y no se imaginan la cantidad de ruidos que puede haber cuando no hay sol. Todo el mundo parece familia de Drácula. Primero los jóvenes celebrando a voz en grito la victoria de España en el fútbol. Poco después algo parecido a una competición de motos entre quinceañeros para comprobar no sé si quién corría más o qué moto era la que hacía más ruido. Más tarde un mosquito no se apartaba de mi oído lo que hizo que me tapase con la sábanas hasta arriba y estuviese más pendiente de su zumbido que de coger el sueño. Tras todo esto se escuchó el camioncito que riega las calles, y que no puede formar más escándalo. No hablemos de cuando ha amanecido y los coches han comenzado a moverse, como si de un rally se tratara. En fin, que cuando iba a coger el sueño ha sonado el despertador... ¿No creen que hoy tengo una excusa más que justificada para desear que llegue la hora de la siesta? Pero, eso sí, con la ventana bien cerrada.

domingo, 22 de junio de 2008

Amaya Bolinaga

Anoche salimos a dar una vuelta Agustín y yo. Él vino a pasar el fin de semana y como los demás amigos estaban de boda o no podían quedar tuvimos tiempo para hablar largo y tendido hasta las tantas en una terracita. Una de las cosas que comentamos fue, cómo no, este mi blog y me dio la idea (que le agradezco porque yo no había caído) de hablar de Amaya Bolinaga. Si ustedes se han dado cuenta es la persona que siempre, ya pueda llover o tronar, escribe algún comentario en mi blog o en el de Raúl. Para todo tiene conversación, incluso más extensa que nuestras propias entradas. Algunas veces hemos comentado Raúl y yo que ella podría crear su propio blog pero parece que le gusta más escribir en los nuestros. Además de saber que siempre va a estar ahí para plasmar su opinión sobre cualquier cosa o para desahogarse con las suyas, creo que ya se ha convertido en un complemento de estos dos blogs que casi nacieron al mismo tiempo. Así que, ya digo, hoy la chispa es para Amaya, por su constancia. Se lo merece ¿verdad?

viernes, 20 de junio de 2008

Adiós al cole

Hoy acaba mi hija el curso, y la primaria. En septiembre entrará en el insti así que hoy es el último día que pisa el colegio. Está muy ilusionada porque al final de la mañana les entregarán a todos los niños de 6º un diploma y luego comerán juntos un bocadillo, chuches, refrescos... (Un buen manjar, como ven). Será como una despedida puesto que el año que viene, estos niños que han estado juntos desde pequeños, se repartirán entre los dos institutos que hay en Azuaga. Yo iré, sin falta, a ese acto de entrega de diplomas que a ella le hace tanta ilusión, como si ya fuera muy mayor...

jueves, 19 de junio de 2008

Regalo de la mañana

Anoche me di cuenta de que había perdido una pulsera que siempre llevo puesta. Me la regalaron por mi 40 cumpleaños mis compañeros de la Fundación Alonso Quijano, Belén, Raúl y Salva. La busqué por todos sitios pero no la encontré. Qué disgusto. Y el problema es que no sabía cuándo la había perdido, si había sido por la mañana en la biblioteca, en la cafetería, por la calle, en el coche... El caso es que en mi casa no estaba. He dormido hasta mal y todo deseando llegar a la biblioteca para buscarla aunque sabía que sería difícil encontrarla en un lugar que pisa tanta gente. Pero cuando me he levantado y he ido al baño la he visto allí, rebujadita en el suelo tras el inodoro. No se pueden imaginar qué alivio me ha entrado, qué descanso. Me ha alegrado el día entero porque ha sido como si me la regalasen de nuevo.