viernes, 4 de julio de 2008
Ande yo caliente, ríase la gente
Ayer bajó mucho la temperatura aquí, en Azuaga. Para mí incluso hacía frío. Vine a trabajar con una camisa de manga larga que no me sobró en toda la mañana pero los pies los tenía heladitos porque traía chanclas. Hoy hace menos frío pero he vuelto a venir con camisa de manga larga, con chaqueta y con zapatos de invierno. No me vuelve a pasar lo de ayer, que se me quedaron los dedos congelados. No sé si la gente me mirará con cara rara o pensarán que estoy enferma, pero yo qué a gusto estoy tan abrigadita. Eso sí, tengo las chanclas en el coche, por si luego hace calor. Pero mientras, ande yo caliente, ríase la gente...
miércoles, 2 de julio de 2008
Ya llegó el 14
Ya tenemos en las manos el nuevo número de la revista Mi Biblioteca para corregir los posibles fallos. Ayer me lo envió Raúl en pdf y estuve ojeándola por encima para ver cómo ha quedado. Siempre que la recibo es como abrir un regalo y, a pesar de que ya es el número 14, me encanta leer página por página, artículo por artículo (aunque ya los tengamos más que releídos), llegar hasta el final y cerrarla tras las correcciones para verla más tarde ya impresa. Es la misma sensación e ilusión que si fuera el primero...
martes, 1 de julio de 2008
Bibliopajarería
No sé si he comentado alguna vez que la biblioteca está rodeada de cristales y que el sol, desde que sale, pega en esos cristales, por lo que venir a trabajar en verano es como sentarse en el interior de un invernadero. A veces pienso que el arquitecto debía ser escandinavo y no tenía conocimiento de las temperaturas que se pueden alcanzar aquí en esta época de año. El caso es que los únicos cristales que se pueden abrir están muy altos y siempre tienen que venir dos obreros con una escalera para abrirlos y así impedir que nadie muera de asfixia. De vez en cuando, por esas ventanas abiertas, se cuela algún pajarito pero lo de ayer (y creo que hoy vamos por el mismo camino) fue exagerado. La biblioteca parecía una pajarería y cada uno cantando de una manera diferente ni les cuento. Se desorientan porque no saben dónde está la salida y aquí me tienen corriendo por toda la biblioteca intentando espantarlos hacia el techo para que encuentren la ventana y puedan salir. Hoy he entrado a trabajar y el ambiente es parecido a lo que debe ser la casa del conde Drácula pero en lugar de murciélagos volando lo que hay son pajaritos. Creo que voy a dejar que correteen a su aire y se posen donde quieran, así tengo nueva compañía...
lunes, 30 de junio de 2008
Pintora de brocha gorda
Todo el país ha celebrado la victoria de España, cómo no. Incluso los que para nada somos aficionados al fútbol salimos a la calle para ver el espectáculo y cómo el árbitro, tras tres minutos interminables, pitaba el final del partido. Pocas veces he hablado yo de este deporte, pero menos veces aún he estado pendiente de que llegue la hora de un partido para irme al bar y no quitar ojo de la pantalla. Anoche, además, estaba cansada porque ahora me he vuelto pintora (de brocha gorda ¿eh?). Pinté el patio y también me pinté las manos y los brazos. Por cierto, ¿saben que se le coge el gustillo a eso de pintar? Esta tarde pintaré una mesa y las sillas, que ya están un poco estropeadas por el sol. Y quién sabe, a lo mejor me hago experta...
viernes, 27 de junio de 2008
Primer baño del verano
Ayer por la tarde, tras la siesta, la compra en el super para llenar el frigorífico (que estaba en las últimas) y aliviada por haber terminado mi temporada de viajes, me di el primer baño del verano en la piscina. Cómo se nota la falta de costumbre y el pasar tantísimas horas sentada. Con dos o tres brazas ya estaba agotada y casi me faltaba el aire. Pero qué bien sienta un baño antes de la cena. Yo no soy muy de playa ni de piscina pero reconozco que merece la pena nadar un rato, relaja muchísimo. Así que a ver si cojo el ritmo y todos los días me doy ese bañito...
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