martes, 20 de octubre de 2009

Exposición en la casa de la cultura

No sé si alguna vez he dicho en este mi blog que entre otras muchas cosas colecciono marcapáginas. Empecé hace bastante tiempo recogiendo algunos que me llamaban la atención y terminé por guardarlos todos, incluso cambio los repes con coleccionistas de otras ciudades como si fuesen cromos. Cada vez que voy a una librería pregunto si tienen algunos o bien me los trae Raúl cada año de LIBER donde, cómo no, hay miles. Ahora he prestado unos ochocientos de esos marcapáginas para exponerlos en el salón principal de la casa de la cultura. Esta mañana los he visto colocaditos en vitrinas y casi no los he reconocido. Qué bonitos quedan con esa luz enfocándolos sobre el cristal y la madera. Hasta los más simples ganan belleza junto a los más originales. Espero que a la gente le guste esta exposición igual que me ha gustado a mí...


Nota: después del interés que tienen Belén y Valle por ver cómo ha quedado la exposición aquí pongo algunas fotos como muestra. Por ahora le gusta mucho a la gente aunque solo me lo dicen los que tienen más confianza conmigo como mi amiga Emilita y algunas más...









martes, 13 de octubre de 2009

Dewey Lee Más Libros

Este fin de semana he comenzado a leer un nuevo libro. Se trata de Dewey Lee Más Libros, pero no crean mis compañeros bibliotecarios que se trata de nuestro conocido Melvil Dewey, de los Dewey de toda la vida. Se trata de un gato que encuentran en el buzón de devolucines de una biblioteca, su nuevo hogar, y que logra, entre otras muchas cosas, calmar las asperezas que existían entre bibliotecarios y fidelizar clientes gracias a la amabilidad, la entrega y el cariño que va mostrando tanto ante trabajadores de la biblioteca como a usuarios. Un buen ejemplo a seguir aunque no tengamos que recurrir a los gatos en la biblioteca, sobre todo para los que somos alérgicos...

martes, 6 de octubre de 2009

Un lustro desaparecido

Alguna que otra vez hemos publicado en la revista Mi Biblioteca noticias sobre la devolución de libros a bibliotecas tras varios años en manos de los usuarios. Cuando leía esas noticias me parecían curiosas y me llamaban la atención porque casi no entendía cómo podía ocurrir algo así, que una persona se retrasase años en devolver un libro. Pues bien, nunca se puede hablar. Ayer me devolvieron un libro que estaba prestado desde hace cinco años. Pero no crean que ha sido por dejadez y por falta de llamadas y cartas de reclamación, que han sido muchas y con las que mi usuario se hacía el longui. Ya lo daba por perdido y, encima, se trata de una obra descatalogada que no podía reponer. Claro que, contra estos "sucesos" topamos con la paciencia de los bibliotecarios... Este usuario moroso volvió a la biblioteca me imagino que creyendo que yo me había olvidado del libro, pero no fue así. En cuanto puso los pies aquí se lo reclamé pero, eso sí, pidiéndoselo por favor, contándole que estaba descatalogado y argumentando que ese libro era muy solicitado. No sé si sería remordimiento o un poquillo de vergüenza pero ayer vino con el famoso libro desaparecido.

viernes, 2 de octubre de 2009

Vuelve a casa, vuelve

Ya hace unos meses que mi ordenador de la biblioteca murió. Un día lo quise encender y no había manera. Por fin, el 27 de julio vinieron de la Junta para llevárselo y me dijeron el diagnóstico: se le había ido la placa base. Desde entonces trabajo con el portátil que todos los días llevo y traigo de casa, igualito que los estudiantes que suelen venir a la biblio. Después de mucho insistir preguntando dónde estaba mi ordenador y cuánto tiempo tardarían en arreglarlo, ayer me avisaron de que hoy lo traerían. Ya estoy impaciente, sobre todo porque a partir de ahora no tendré que cargar con el ordenador de un lado a otro y siempre pendiente de que no se me olvide. Lo espero como las familias esperan a sus hijos en Navidad, igual que en el spot, pero en este caso en octubre...

martes, 29 de septiembre de 2009

La importancia de la señalética

Este fin de semana lo he pasado fuera de Azuaga. Sí, romper con la rutina de vez en cuando ayuda a empezar la semana con las fuerzas renovadas. Y si encima en esas escapadas ves cosas que te hacen sonreír, mejor que mejor. Eso es lo que pasó el sábado, que entré en el baño de un bar y no encontraba el interruptor de la luz, hasta que por fin di con él, ¿y cuál fue mi sorpresa? Pues que ese interruptor estaba más que indicado, aunque de forma un tanto rústica, eso sí. No pude controlar la risa cuando vi la indicación una vez que ya había encendido la luz porque antes, a oscuras, era un tanto difícil, y si no miren la foto...