Esta mañana he venido a trabajar con más sueño de lo normal y es porque anoche me quedé leyendo hasta las tantas. Sí, quería terminar un libro que me tenía intrigadita, La soledad de los números primos. Ese título me llamó mucho la atención cuando lo vi por primera vez y al empezar a leerlo no lo entendía muy bien, pero poco a poco te va enganchando y ya no puedes dejarlo. Me gusta como está escrito y la capacidad para describir a cada personaje, sus problemas, su psicología, su forma de pensar y actuar, su soledad... Todo para que al final esos personajes, tras miles de acontecimientos, prefieran y se vean obligados a seguir viviendo como los números primos, solos.
viernes, 18 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
Carné de estudiante
Ayer recibí el carné de estudiante de la USAL. Abrir el sobre y ver la tarjeta magnética parecida a la que utilizamos para sacar dinero del cajero me hizo mucha ilusión. Lo que me vino a la mente en ese momento fue el primer carné de estudiante que tenía en Granada, que era una tarjeta de cartón con mi fotografía pegada en un recuadrito y mis datos escritos a mano... De eso ya hace tiempo, claro. Qué diferencia. Con este nuevo carné podré acceder a los recursos de la USAL de forma remota, sin tener que desplazarme los cuatrocientos kilómetros que separan Azuaga de Salamanca, cosa que sería impensable hace unos años. Desde luego que la tecnología nos hace la vida mucho mucho más fácil.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Silencio, por favor
En muchas bibliotecas podemos encontrar carteles parecidos a los que hay en los centros de salud para que intentemos guardar silencio. En mi biblioteca también tengo algún que otro cartel de ese tipo pero hace un tiempo que he comprobado cuál es el mejor método para que esto no se convierta en un parque de atracciones. Sí, casi todos los días viene una mamá con su bebé dormido como un angelito dejando el cochecito justo a la entrada de la biblioteca mientras ella está un rato consultado internet. Cualquier persona que entra en la biblioteca lo primero que ve es al bebé y sin decir nada cierran la puerta con cuidado para no hacer ruido, me hacen señas para que yo sepa que van a hablarme muy bajito... Vaya, que todos los días espero a este bebé que sin necesidad de decir nada y en un solo segundo consigue mucho más que yo en años.
lunes, 30 de noviembre de 2009
XL Semanal
Todos los domingos compro el periódico regional que viene acompañado del XL Semanal. Esta revista me gusta mucho y siempre estoy deseando leerla pero, eso sí, empiezo por el final, es una costumbre. Durante el domingo no me da tiempo a verla entera y voy leyendo artículos sueltos toda la semana. Es como una dosis que dura hasta la semana siguiente. Y hablando de revistas, hace unos días fui al dentista y cuál fue mi sorpresa que en la mesa de la sala de espera había unas veinte publicaciones diferentes (de moda, coches, jardines, decoración...) y ¡actualizadas! Me llamó la atención que no fuesen revistas médicas del año catapún como suele haber en otras consultas. Lástima que, además de tener revistas variadas y actualizadas, también son muy puntuales a la hora de llamar a los pacientes para que pasen a consulta y no me dio mucho tiempo de hojear lo que me gustaba. Ahí sí que hubiese preferido que me llamasen media hora después de lo previsto...
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Navegador GPS
El otro día compré un navegador GPS para el coche. El anterior ya murió hace unos meses. El nuevo es más sencillo y los mapas son mucho más simples, aunque eso sería lo de menos. También es más pequeñito y manejable que su antecesor. Pero no crean que por ser más simple, pequeño y manejable no es un chivato. Sí, hace algo que el anterior navegador no hacía y es que cuando te pasas un poco de la velocidad permitida ya te está llamando la atención, justo con esa palabra, ¡atención! Al principio no sabía a qué se refería cuando lo escuchaba hasta que me di cuenta de que aparecía un símbolo de peligro en la pantalla junto a una señal pequeñita que indica la velocidad. Y lo malo es que si no aminoras un poco te sigue llamando la atención, así que solo por no escucharlo más levantas el pie del acelerador y sanseacabó. Desde luego que es un buen método para reducir la velocidad, y es que te entra un remordimiento cuando escuchas eso de ¡atención!...
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