martes, 6 de octubre de 2009

Un lustro desaparecido

Alguna que otra vez hemos publicado en la revista Mi Biblioteca noticias sobre la devolución de libros a bibliotecas tras varios años en manos de los usuarios. Cuando leía esas noticias me parecían curiosas y me llamaban la atención porque casi no entendía cómo podía ocurrir algo así, que una persona se retrasase años en devolver un libro. Pues bien, nunca se puede hablar. Ayer me devolvieron un libro que estaba prestado desde hace cinco años. Pero no crean que ha sido por dejadez y por falta de llamadas y cartas de reclamación, que han sido muchas y con las que mi usuario se hacía el longui. Ya lo daba por perdido y, encima, se trata de una obra descatalogada que no podía reponer. Claro que, contra estos "sucesos" topamos con la paciencia de los bibliotecarios... Este usuario moroso volvió a la biblioteca me imagino que creyendo que yo me había olvidado del libro, pero no fue así. En cuanto puso los pies aquí se lo reclamé pero, eso sí, pidiéndoselo por favor, contándole que estaba descatalogado y argumentando que ese libro era muy solicitado. No sé si sería remordimiento o un poquillo de vergüenza pero ayer vino con el famoso libro desaparecido.

3 comentarios:

Belén dijo...

Lo mismo es que le gustó mucho el libro y no quería deshacerse de él. Pobrecillo.
Que paciencia hay que tener y que constancia, desde luego el santo Job se queda a la altura de las suelas de los zapatos con vuestra paciencia, la de los bibliotecarios.
En fin, mejor tarde que nunca ¿no?
Ya está devuelta el libro y si antes era valioso, seguro que ahora es más ya que aparte de la historia del interior ahora tiene otra que contar, la de su propia vivencia.

Antonio Javier Fuentes Soria dijo...

Dicen que hay dos clases de tontos: los que prestan libros...y los que los devuelven. Un abrazo.

Raúl Cremades dijo...

¿Qué se había creído ese usuario, que iba a poder con la detective Conchi Jiménez? De eso ni hablar...