miércoles, 3 de febrero de 2010

Luis Rodríguez Paniagua

Allá por el año 1998 entró por primera vez en la biblioteca Luis, un nuevo usuario que en aquel entonces tenía 83 años. Para hacerse el carné le expliqué que debía traer una fotografía pero como me di cuenta del gesto que hizo con la cara, un gesto que sin palabras me decía que no tenía ninguna foto, yo le permití que trajera alguna que no fuese actual. Al día seguiente se presentó de nuevo con una fotografía en blanco y negro de cuando tenía 21 años, de esas con los bordes labrados y todo. Acepté la foto con tal de ganar un nuevo lector y desde ese momento se convirtió en el usuario más mayor de la biblio. Cada dos semana venía a cambiar su libro, le gustaban los chistes y la historia, y lo primero que hacía era saludarme con la mano y regalarme dos o tres caramelos de menta. Así durante todos estos años. También me contaba historias muy interesantes sobre la Guerra Civil en la que él fue enfermero, de su mujer cuando murió... Poco a poco le fui cogiendo cariño hasta hablar de él y con él como Mi Luis. Hoy, Mi Luis será enterrado a las 12, con 95 años. Le echaré de menos pero siempre tendré su carné de biblioteca como recuerdo.

7 comentarios:

Mª Luisa dijo...

Vaya, descanse en paz. En Azuaga José Luis y yo nos lo cruzábamos casi siempre cuando íbamos a casa de tus padres, la última vez en las vacaciones de Navidad.

Amaya dijo...

La verdad que me ha parecido una historia tierna y bonita.
Estoy segura de que e "tu Luis" te ha narrado duras y bellas historias de la guerra civil española y de la posguerra. No sólo has tenido a un lector sino también a un narrador o contador de historias. Y además has ganado un amigo. Y también lo has perdido.
Descanse en paz y un fuerte abrazo para ti.

Anónimo dijo...

Querida Conchi, imagino cómo te tienes que sentir, he leído tu entrada y se me han empañados los ojos...Uno de mis usuarios preferidos también se llama Luis, quizá os haya hablado de él. Va a la biblioteca desde que se abrió en el 2004. Cuando me incorporé y lo conocí, no sé por qué, le cogí cariño enseguida. Es mayor, alto, con barba blanca. Coge el periódico, el diccionario español/polaco y el de la RAE, y se lleva horas leyendo. Poco a poco se iba acercando al mostrador y me hacía preguntas: de actualidad, de gramática...No tenía el carné porque pagar 50 zloty anuales es mucho para él (y para cualquier persona de la tercera edad en Polonia). Y empezamos a hablar de la familia, de mi madre, de mis sobrinos...un día me trajo una foto de sus nietos¡. Cuando pasan las semanas y no lo veo aparecer, me pongo en lo peor y con este invierno que nos está haciendo...Hace poco hablé con nuestra administradora y le hice el carné. Su cara....mereció la pena el estar aquí por ver su cara y la ilusión con que se llevó su primer libro en préstamo a casa. Mereció la pena todo¡¡. Un fuerte abrazo, Conchi. Virtu

Bárbara dijo...

Soy la nieta de tu Amigo Luis y lo primero que queria decirte es que muchas gracias por ese recuerdo tan bonito que has hecho sobre Mi Abuelo. Cuando lo he leido me he emocionado mucho pero a la vez me he alegrado de ver como era de único y especial. Guarda con mucho cariño su carnet de la biblioteca porque te aseguro que no volverás a conocer a nadie como el.

Conchi Jiménez dijo...

Gracias a todas por vuestro comentario.

Sí, Mi Luis era muy especial, Bárbara. Me alegro mucho de haberlo conocido. Muchas gracias a ti por escribirme.

Besos.

Luis dijo...

Estimada Conchi, al igual que ya hizo mi prima en un comentario anterior, en estas líneas deseo ser capaz de mostrarte mi infinito agradecimiento por haber realizado este gran homenaje a nuestro abuelo, por favor, considera estos agradecimientos como si estuviesen escritos por todos y cada uno de los miembros que formamos su familia.

Quiero que sepas que Tu Luis, siempre que podía, con su peculiar sentido del humor, alardeaba de tener un diploma por ser “el más viejo de la biblioteca” (como él siempre decía). Si pudiese ver que su carnet se encuentra en Internet y que puede ser visto en cualquier parte del mundo…

Gracias por haberle realizado ambos homenajes, el de “ser el más viejo de la biblioteca” (que siempre llevó Tu Luis en su corazón) y este último que aunque no haya tenido la oportunidad de disfrutar, seguro que le hubiese resultado al menos tan gratificante como el anterior.

Muchísimas gracias de todo corazón.

El hombre invisible dijo...

Preciosa historia la de Don Luis. Gracias por traérnosla, Conchi.