martes, 21 de septiembre de 2010

El ratón

El título de esta entrada no se refiere a que tenga un ratón en mi casa (o no creo que lo tenga) ni a ningún ratón de biblioteca, que haberlos haylos. Con El ratón me quiero referir al ratón del ordenador, ese que sin darnos cuenta nos está royendo los huesos poco a poco a todos los que pasamos horas con él. Pues bien, ayer la fisioterapeuta me dio la solución para no tener que sufrir más con los ratoncitos, ya sean inalámbricos o con cable y es que debería colocar el ratón en la pierna para no elevar el brazo ni un milímetro. A partir de hoy mi ratón cambiará de ubicación...

4 comentarios:

Mª Luisa dijo...

Estaba desayunando mientras leía tu blog y el recordatorio del ratón ha sido un buen tirón de orejas. Tengo que forzarme a hacer lo mismo, bajar el ratón y no subir yo el brazo.

Mª. Antonia Moreno dijo...

Pues es que yo aunque quiera, no puedo... tengo las piernas demasiado bajas y la mesa demasiado alta. En épocas, la muñeca se inflama y pareciera un bola de pimpon... ays y eso que parecía inofensivo el ratón....

Buenos días y un beso

Conchi Jiménez dijo...

Pues María Luisa, acuérdate de mi brazo cada vez que cojas el ordenador y verás como no se te olvida.

María Antonia, ¿no tienes una silla regulable? Inténtalo, verás cómo se nota el descanso en la mano y en el brazo.

Besos.

Conchi.

Conchi Jiménez dijo...

Pues María Luisa, acuérdate de mi brazo cada vez que cojas el ordenador y verás como no se te olvida.

María Antonia, ¿no tienes una silla regulable? Inténtalo, verás cómo se nota el descanso en la mano y en el brazo.

Besos.

Conchi.