martes, 15 de enero de 2008

El placer de ir a trabajar

Mi biblioteca es bastante grande, tiene tres plantas flotantes y comunicadas entre sí con techos muy altos. Esto hace que en invierno (y con la temperatura que hace aquí, sobre todo en enero) sea poco menos que un congelador cuando entras a las ocho de la mañana. Pero no, no es así en realidad, porque todos los días, una hora antes de que lleguemos los empleados del ayuntamiento, una persona se dedica a encender la calefacción. De esta forma, cuando entro en la biblioteca con chaqueta, bufanda y guantes (soy muy friolera) este espacio está calentito, y se está de a gusto... Entonces me siento en mi silla, rodeada de libros y con mi ordenador encendido para poder "conectarme" con el mundo, ¿no es un lujo venir a trabajar así? ¿No creen que me pagan por disfrutar con lo que hago?

3 comentarios:

El hombre invisible dijo...

A mí también me cuidan y me encienden antes un pequeño radiador del despacho, porque la calefacción general en este viejo edificio no da para más. ¡Qué gusto cuando llegas de la calle a bajo cero!

Un saludo invisible.

El Hombre de la Playa dijo...

¿Le llamamos "San Trabajo?

Cigarra dijo...

Pues los lunes yo paso mas frío que un perro chino, porque mi biblioteca se queda helada el fin de semana, y no entra en calor hasta bien pasada la mañana del lunes. Tengo un arsenal de chaquetas y chales en el despacho, y me los pongo todos al llegar. Luego, a lo largo de la mañana, me voy quitando capas, como una cebolla.