jueves, 27 de marzo de 2008

Depender de los ordenadores

Hoy escribo algo más tarde porque no he tenido internet. He esperado un rato para ver si alguien de la casa de la cultura llamaba al informático porque siempre soy yo la que lo hace y ya parezco su pesadilla. Pero nada, nadie lo ha llamado. He tenido que ser yo la que avise a este chico de que, como casi todos los días, hoy no funciona internet. He pensado entonces en lo bien que se tiene que vivir yendo a trabajar un día tras otro sin necesidad de conectarse a internet, sin ese desasosiego que produce contemplar la pantallita que te dice que "No se puede mostrar página", sin tener que pensar si ese día funcionará o no el ordenador... Y el caso es que cuando yo vine a trabajar aquí no tenía ni ordenador, ni teléfono ni nada. ¿Cómo podía sobrivivir entonces?...

2 comentarios:

Belén dijo...

Supongo que ahora dependemos de estos aparatos más de lo que debiéramos ya que si se nos estropea no sabemos seguir trabajando. Y con lo que cansa trabajar delante del ordenador.
yo me paso bastantes horas al día delante y la verdad los hombro y el cuello me duelen horrores ahora mismo.
Deberias pensar que si los demás no llaman es porque no hechan de menos el ordenador o tal vez, saben que tu no vas a aguantar tanto si internet y vas a llamar y que lo arreglen, y esperan ansiosos hasta que te ven coger el teléfono y piensan por fin se ha dignado a llamar, ya era hora.

Amaya dijo...

La verdad que somos pc-dependien-
tes.
Recordad cuando se iba al banco y no existían los ordenadores: se tardaba más en las colas;pero nunca ocurría que no se podía seguir por falta de conexión en la red o por bloqueo del sistema.
Ahora, en casi todos los trabajos, hay parones debido a problemas técnicos. A pesar de esto, la rapidez y la agilidad con que se trabaja normalmente compensa los pequeños desastres que se producen en muchas ocasiones.
Pero es verdad que ya parece que no podamos vivir sin estos artilugios ni sistemas: ordenadores, móviles, PDAs, agendas electrónicas, e-mails, internet.
Pero seguro que la vida es más fácil que todo esto; sino que se lo digan a los habitantes de los pequeños poblados de zonas como Perú, Honduras,Bolivia... y seguro que aldeas y pueblos de nuestra geografía más recóndita.