viernes, 11 de abril de 2008

Excursión

Esta mañana mi hija se ha ido de excursión a Madrid con todos sus compañeros de 6º curso. Estarán allí tres días. Aparte de algún que otro campamento de los scouts, esta es la primera vez que duerme fuera de casa con sus amigos, y tan lejos. Estaba nerviosísima preparando la maleta y su mochila llena de chuches. Me recordaba la primera excursión que yo hice cuando tenía 12 años. Fuimos a Granada y a Málaga y aquello fue como ir al extranjero, ¡y sin padres! Me acuerdo que me lo pasé en grande, desde por la mañana hasta por la noche. Espero que Ana vuelva con esa misma sensación.

2 comentarios:

valle dijo...

Seguro que se lo pasará en grande, y seguro también que echará de menos su casa, aunque eso quedará en un segundo plano porque la distracción y el disfrute lo compensarán. Esta excursión no la olvidará jamás, como nadie olvida su primera "escapada" de casa en compañía de amigos.
Yo recuerdo mi primera salida de casa para unos días. Fue a un albergue cerquita de Málaga ("El Chaparral" creo que se llamaba) Fue algo organizado por la empresa en la que trabajaba mi padre, para los hijos de los empleados de toda Andalucía. Lo pasamos bomba. Conocí a mucha gente con la que mantuve contacto durante bastante tiempo; hice buenos amigos a los que me gustaría volver a encontrar.
Bueno, en resumen, seguro que Ana vuelve contentísima y queriendo contar todas las experiencias vividas junto a sus amigos.
Ya nos contarás.

Amaya dijo...

Son excursiones inolvidables.
Los chavales disfrutan de lo lindo y es un modo más de madurar en sus relaciones personales.
Están lejos de casa, sin el control ni la protección paternas; así que afianzan mejor sus amistades, se espabilan más, se dan cuenta de lo que tienen en casa - pues en el fondo lo echan de menos_ yse lo pasan geneial.
Yo siempre recomiendo a los padres del colegio que dejen a sus hijos experimentar esta maravillosa sensación libertad, de convivencia con los compañeros, pese a que ellos , a veces, lo pasen mal y no duerman mientras están sus hijos de campamento.
Seguro que disfrutaréis ambas a su regreso: ella contándote mil y una aventuras, enseñándote las fotos y tú disfrutando de oírlas y recordando esas mismas sensaciones experimentadas cuando eras cría.