jueves, 2 de octubre de 2008

Primera sonrisa del día

Esta mañana, cuando he llegado al trabajo con mi coche, quería aparcar en la puerta de la casa de la cultura porque el sitio donde aparco normalmente estaba ocupado. Cuando iba a comenzar la maniobra he visto a mi profesor de autoescuela, la persona que me enseñó a conducir, y que se dirigía hacia su coche estacionado justo enfrente de donde quería aparcar yo. Como muy chulita y confiada en los 22 años que hace que tengo el carné, en los cientos de kilómetros que ya he hecho y en el dominio de mi cochecito, he querido "lucirme" aparcando delante de él y he dejado el coche a medio metro de la acera. Eso me pasa por chula. Para disimular me he quedado dentro del coche en marcha esperando que mi profe se fuese y así poder empezar de nuevo, pero él me miraba sonriendo. Entonces le he hecho una señal indicándole que lo que yo quería hacer era aparcar en su sitio y por eso estaba esperando que él se fuese... Ya se imaginarán ustedes la situación. Al final mi profe se ha ido en su coche riéndose y yo he aparcado bien con la primera sonrisa del día en mi cara.

1 comentario:

Clares dijo...

Hola, Conchi. De vez en cuando paso por tu blog en busca de la jovialidad que transmiten. Muy graciosa esta anécdota que has contado. Literariamente es encantadora, pues es un cuento sin que medie palabra entre los dos protagonistas. Un cibernético abrazo.