miércoles, 17 de diciembre de 2008

Qué estrés

Esta mañana me he levantado a las 7:40 y en un santiamén me he duchado, me he vestido y he llegado a trabajar a tiempo. Le quité al despertador la opción de volver a sonar a los cinco minutos (esos cinco minutos de cortesía que sientan tan bien) y cuando ha tocado esta mañana lo he apagado y me he quedado tan pancha. Al venir para acá en el coche pensaba que a lo mejor no tenía sentido levantarse otros días a las 7, si de todas formas he llegado a la hora justa. Pero no. Las carreras al levantarse, las prisas al ducharse, vestirse a cien por hora sin dar pie con bola... No, no merece la pena tanto estrés desde tan temprano.

2 comentarios:

Belén dijo...

A mi me pasa lo mismo, yo pongo el despertador una hora antes porque me gusta ir despertando poco a poco para cuando llegue al trabajo estar despierta, me gusta darme una ducha tranquila, desayunar viendo las noticias y vestirme tranquila (y como no siempre recoger algo) pero me merece la pena despertarme antes.

Amaya dijo...

Yo también me pongo el despertador a las 6.50 aunque me levanto a las 7.00. Y me gusta llegar tempraño al colegio y desayunar allí después de haber aparcado tranquilamente.
No me gusta llegar con el tiempo justo y cuando salgo por la tarde también me gusta salir de las úlitmas para no tener que estar en caravana a la salida del cole en medio del colapso de tráfico y el caos circulatorio.
¿Para qué salir corriendo de clase si luego tienes que luchar en esquivar a todos los padres en doble fila a la salida del colegio?
¿Para qué estresarse más de la cuenta si ya con la lucha diaria con algunos alumnos tienes sufiente dosis de stress?