jueves, 24 de septiembre de 2009

Lo que hace un buen sueño

Como a la mayoría de los mortales, cuando uno se incorpora al trabajo tras las vacaciones lo que más cuesta es levantarse temprano, sobre todo a los que nos gusta dormir y hemos estado todo el verano levantándonos a eso de las 11 de la mañana. Creo que esta es la causa de que en los últimos días estuviese continuamente cansada y por la noche ya me costase hasta leer una página. Encima ya no duermo siesta porque me voy a dar un paseo después de comer. Así que ayer mi cuerpo ya me avisaba de que no podía más y me acosté a las 22:15. Esta mañana, cuando ha sonado el despertador a las 7:15 me hubiera gustado estar una horita más en la cama pero aún así me he levantado con mucho menos esfuerzo que estos días atrás, y ahora parece que estoy como una rosa. Bien se dice muchas veces eso de un sueño reparador...

2 comentarios:

Amaya dijo...

Yo hoy estoy molida y después de mucho tiempo, voy a lograr irme a la cama a la hora de la Cenicienta.
Es raro el día que me acuesto antes de la 1.00 o 1.30 y me levanto a las 6.45 o 7.00 de la mañana.
Es la 2ª semana de colegio y el ritmo ya es frenético y uno está metido en la vorágine; pareciera que llevase ya medio curso, o quizás el cuerpo aún no se haya acostumbrado al ritmo diario de trabajo, a las incansables jornadas de más de 12 horas, a la incansable vitalidad de los adolescentes...
En fin, que os dejo y hasta mañana.
¡Felices sueños !

Antonio Javier Fuentes Soria dijo...

Sigues deleitándonos con tus "pequeñas grandes" cosas. Un abrazo.