viernes, 18 de diciembre de 2009

La soledad de los números primos

Esta mañana he venido a trabajar con más sueño de lo normal y es porque anoche me quedé leyendo hasta las tantas. Sí, quería terminar un libro que me tenía intrigadita, La soledad de los números primos. Ese título me llamó mucho la atención cuando lo vi por primera vez y al empezar a leerlo no lo entendía muy bien, pero poco a poco te va enganchando y ya no puedes dejarlo. Me gusta como está escrito y la capacidad para describir a cada personaje, sus problemas, su psicología, su forma de pensar y actuar, su soledad... Todo para que al final esos personajes, tras miles de acontecimientos, prefieran y se vean obligados a seguir viviendo como los números primos, solos.

6 comentarios:

Amaya dijo...

La verdad que el título ya en sí atrae.
Y si además está bien escrito y te engancha, mejor que mejor.
Hemos hecho "el amigo invisible" entre los compañeros del colegio.Y creo que es un buen título para regalárselo a alguno de los profes de matemáticas.
Se lo recomendaré a varios de mis colegas.
Saludos y Felices Fiestas.

Raúl Cremades dijo...

Tiene buena pinta el libro, Conchi. Y la mejor recomendación es que el libro consiga quitarte el sueño...

Tommy Vercceti dijo...

Buen libro,te lo recomiendo Cremades

MJTH dijo...

Hola
El libro que tengo en mi mesa y que estoy leyendo es precisamente "La Soledad de los numeros primos" para mi es un libro digamos que "raro" especialmente al principio, ya lo llevo mas avanzado y parece interesarme un poco mas...sinceramente me han gustado otros titulos muchisimo mas..pero para los gustos se hicieron los colores...no crees?
saludos

Tommy Vercceti dijo...

Discrepo,para leer un libro este debe ser leido pausadamente y a diario,mientras mas dure mejor como tantos otros placeres en la vida.Bueno voy precisamente a ello.Cremades,aprende la lección chico.

Loli dijo...

He leído el libro esta Navidad, me ha gustado un montón. Da un poco de pena pensar en Mattia y Alice, ellos representan a esas personas (pocas) que tienen esos problemas de afectividad tann grandes. ¿Créis qué al final se abre una ventana a la esperanza?
Saludos,

Loli