viernes, 7 de marzo de 2008

Detectives privados

Muchos pueden pensar que el trabajo de un bibliotecario en un pueblo es rutinario y aburrido pues parece que sólo estamos aquí para mandar callar como las ollas express, chis, chis, chis... o dar y recoger libros. Pues no es así. A veces nos encargan que hagamos algún trabajito de rastreo (muy parecido al de los detectives privados) para localizar datos, teléfonos, direcciones, precios de libros... Esto último es lo que me han pedido que haga ahora, buscar cuánto valen algunos libros de tirada muy, muy limitada y que sólo están al alcance de unos pocos bibliófilos. Ya he podido localizar el precio de dos de ellos pero me quedan otros dos, que se me están resistiendo un poco. Pero como a mí me gustan las cosas difíciles no me voy a rendir y encontraré esos precios como y donde sea. ¿Les parece esta una profesión aburrida?

3 comentarios:

Belén dijo...

Yo he sido beneficiaria de tus dotes detectivescas y todavía no he conseguido que me digas el secreto profesional, bueno mientras te tenga "cerca" seguiré solicitando tus servicios como detective.
Buen día antes de las reflexiones de mañana.

Anónimo dijo...

Hola, Conchi.
Aprovecho para saludarte y mandarte un abrazo desde Peñaranda. Soy Mª. Antonia y te leo, aunque esta sea la primera vez que escribo.
Nuestra profesión tiene cosas muy curiosas...
Hasta pronto!

Amaya dijo...

Mi profesión tampoco es aburrida. Soy profesora pero como tú, en muchas ocasiones he de actuar como detective para averiguar quién ha cogido el boli de fulanito, quién ha hecho tal pintada, ha pegado a alguien, ha insultado...
Además, a veces, somos psicólogos, pedagogos, consejeros para matrimonios sobre cómo conseguir que sus hijos trabajen, les respeten o se comporten adecuadamente en casa.
Otras veces, a los separados y divorciados me toca aconsejarles sobre cómo impedir el chantaje emocional de sus hijos.
Se nos pide, no solo que seamos expertos en alguna materia concreta: Lengua, Inglés, Sociales... sino también que eduquemos a los chavales.
Y todo esto y mucho más por un precio tirado. ¡ Una ganga vaya !
Y los profes hacemos lo que podemos. A veces màs de lo que deberíamos hacer, sobre todo si tienes vocación.