domingo, 13 de julio de 2008

Curso de mecanografía

Por casualidad ha llegado a mis manos un programa de mecanografía, es decir, para aprender a escribir a máquina. Lo he estado consultando y es muy sencillito. Qué diferente a cuando yo aprendí, de forma autodidacta, con una máquina de escribir Olympia y un manual de no sé cuántos años. A ver si este verano enseño a mi hija con este programa, y es que hoy por hoy saber escribir a máquina no es un lujo, o una cosa más que sabes, sino una necesidad. Habrá que aprovecharse de las facilidades que nos ofrecen las tecnologías para aprender de todo y que los más jovencitos a veces no saben valorar.

viernes, 11 de julio de 2008

Mi nuevo teléfono

Ayer me pusieron un teléfono nuevo en la biblioteca. A partir de ahora tengo un número directo, sin tener que pasar por la centralita. El aparato es muy chulo y ultramoderno, no como el anterior, que pertenecía al Pleistoceno. Todavía no sé ni cómo suena pero ahora me parezco un poco a Merche, la de Cuéntame cómo pasó, cuando le pusieron el teléfono en casa y no dejaba de mirarlo y tocarlo. La verdad es que tener un número de teléfono directo es mucho mejor porque no tienes que estar pendiente de si en la centralita hay alguien o no, o de si está ocupado y por mucho que llame alguien no se lo cogen. Además, los cuatro últimos números de mi nuevo teléfono son capicúa, para no tener que pensar mucho, y eso me gusta ya que el de mi casa también lo es. Se ve que en telefónica no me verán con cara de tener mucha memoria...

jueves, 10 de julio de 2008

Qué suerte la nuestra

En la radio he escuchado que 15 personas han muerto en una patera. Luego he abierto la prensa y he leído la misma noticia, que venía acompañada de la foto de un bebé negrito agarrado a un miembro de la Cruz Roja. Qué pena. Como este tipo de noticias, sobre todo en verano, se producen casi a diario parece que ya estamos acostumbrados y no nos damos cuenta de la suerte que tenemos. Siempre estamos pensando en qué trabajo vamos a realizar cada día, qué haremos durante el fin de semana, qué ropa nos compraremos en las rebajas, dónde iremos de vacaciones... Una rutina que ya quisieran tener todas esas personas que huyen de su país arriesgando incluso sus vidas. No es que me haya vuelto melancólica pero sí reconozco, sobre todo hoy, que es una gran suerte haber nacido en Europa...

miércoles, 9 de julio de 2008

Los Pecos

Hoy, viniendo en el coche a trabajar, traía la radio puesta y la canción que estaba escuchando era Háblame de ti, de los Pecos. Cuánto tiempo hacía que no escuchaba esa canción y a estos cantantes. Me he acordado de cuando tenía 12 ó 13 años y ellos eran el rubio y el moreno guapos que cantaban en el programa "Aplauso", que creo que veíamos todos en aquella época. A mí me gustaba el moreno, al contrario de lo que opinaba la mayoría de mis amigas, que preferían al rubio. Recuerdo que en el colegio incluso hicimos un baile de fin de curso con una de las canciones de los Pecos y que mi hermana tenía una cinta de cassette que siempre estaba escuchando en aquellos radiocassettes-armatostes que trasladaba de un lado a otro buscando enchufes como si fuese su cordón umbilical. Qué distintos a los MP3, MP4, etc. de ahora... Y a lo mejor los Pecos serán unos cincuentones hoy pero nadie podrá dudar de que las letras de sus canciones eran, y son, preciosas ¿o no?

martes, 8 de julio de 2008

Apagón

Llevamos dos o tres días con apagones de luz en casi todo el pueblo que suelen durar una hora más o menos. Esta mañana, cuando me he levantado, no había luz así que he llegado al baño, he encendido una radio que tengo después de palpar todos los botones, he abierto los grifos porque una ya sabe dónde están, he distinguido el champú del gel por el tacto (menos mal que son botes de diferente tamaño y forma), he cogido el albornoz al tanteo y cuando iba a salir de la ducha casi me caigo porque no he calculado bien dónde estaba el suelo. Pues bien, después de tantos apuros y una vez que ya me había sentado para hacer mis ejercicios de cuello, ha venido la luz... No he podido evitar sonreír porque después de todo ducharse a oscuras tiene su chispa y, además, pensaré que así también se ahorra energía.